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7. Parálisis

De repente, la historia se detiene en seco, como si en una carrera a buen paso nuestra ropa se enganchara al tronco invencible de un árbol.

¿Qué sucede dentro del autor que paraliza el puño y la imaginación?

1. Hay miedo al ripio. A que la situación que uno ha ido desarrollando para reafirmar los personajes deje de ser un recurso y se convierta en un falla.

2. Hay la sensación de que el personaje ya debe dar el salto hacia otro estadio, y está varado a la orilla del precipicio, dando un paso para atrás y otro para adelante, atascado. Entonces hay que preguntarse qué le ha faltado desarrollar al personaje que no tiene aún la madurez para dar ese brinco, para mostrarnos una evolución.

Por lo general confundimos estas situaciones con agotamiento creativo, con aridez, con bloqueos. Pero tengo la sospecha de que son los personajes que se rebelan a continuar por una mala construcción de su genoma o fenoma. Porque un personaje que se construye con plasticidad anecdótica, con complejidad sicológica, nos arrastra en un ritmo trepidante.

Confío en que podré deshacer dos puntadas, o sólo contar las que ya llevo para seguir tejiendo la historia.

Confío en el momento en que la parálisis se convierta en catapulta. Parafraseando: pero ese momento me tiene que encontrar trabajando.

Comentarios

Hasta aquí eso de tejer la urdimbre le voy entendiendo. Vaya que tiene su gracia escribir y poco había recapacitado en como hacen para que uno de lector disfrute, simplemente.
Sí, espero destrabar este tejido para continuar. Almuzara me espera.

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