13.5.13

13 de mayo

Inician las lluvias de verano, que parecen llegar con el cumpleaños de él. Recuerdo cuando venía del desierto. El calor desaparecía debajo del avión y, un par de horas después, yo aterrizaba en lluvias torrenciales. Llegaba a su casa y a torrentes también recibía el aroma de la hierba mojada (hierbas que no existían en mi desierto), la sensación de humedad, el frío en las vísperas del verano.

Así, con el sonido de la lluvia de fondo, celebrábamos su cumpleaños. Lo recordé anoche y esta tarde en que celebramos sus 46. Recordé el aroma a hierba mojada como algo ausente que reaparece dominándolo todo. Ya no como algo ajeno; sino como un recuerdo que vuelve y se hace presente. Ahora que somos siempre presencia, cada día de nuestras vidas.

4.5.13

Propuesta a mi vecina de abajo del escritorio


¿No te gustaría formar parte de un taller literario? No es necesario que escribas... ¿Sí?

2.5.13

Cosas que se extrañan

Creo que extraño el taller. Contar con un grupo de compañeros para que lean lo que voy escribiendo y me den referentes sobre mis palabras: errores, aciertos, lugares comunes, omisiones, debilidades, fortalezas. Amigos con quienes no sentirme sola en este peregrinaje a oscuras que es la escritura. Colegas que me presten sus ojos para ver desde otra mirada y conciencia mi prosa.
Extraño a Javo y su perenne escepticismo y sus referencias constantes a Vargas Llosa
Extraño a Letty con su sentido de unidad y visión profunda, para terminar siempre sus sugerencias con un: sí, pues.
Extraño a Joso con su parsimonia y esas lecturas con el otro lado del cerebro (no sé cuál, pero siempre era otro).
Extraño a Alfonso, con su agudeza, honestidad, y el gran poder que tenía para desarmar soberbias, orgullos, apegos, querencias.
Extraño a Manuel con su lectura madura, respetuosa, de largas andaduras por estas faenas.
Extraño a Aurora, la arquitecta y miembro adoptada, buena lectora y carisma que animaba al grupo.
Les podría hablar entonces de las tres líneas narrativas, de mis miedos, de mis dificultades, de las luces que creo ir encontrando a ciegas.

16.4.13

Ya soy mayor

Me he graduado de escritorio. Gracias a que la pequeña Cecilia ya camina, he podido mudarme a un escritorio de adulto que tenemos en la habitación. No en nuestro estudio, no todavía. Pero a eso aspiro
.
Este escritorio junto con mi Omega3 están haciendo milagros (que el horario de verano quiere sabotear... pero me resistiré); así como esa carita linda que de repente se mete por debajo del escritorio y se asoma a través del cristal mientras yo tecleo.


7.4.13

Mis dos


¿Hay algo más bello que ver a mis dos hijas caminando juntas? Esa tarde, en Malinalco, sentí que no.

4.4.13

Adiós, Bours. Hola, Moreira. ¿Quién sigue?

El asunto es éste: mi novela necesita un caso de fraude de un gobernante en el cual se involucre uno o varios presta nombres y por lo menos un banco. Como mi mente es incapaz de entramar algo así, he echado mano de lo que encuentro y leo en los periódicos.
Pero con el paso del tiempo se van evidenciando casos cada vez más escandalosos y vergonzosos. Así que borro el anterior caso y actualizo el tipo de fraude.
Me fijo que si bien cada vez son más grandes y complejos, también hay menor discreción y cuidado. No hay miedo. ¿Miedo a quién, además?

1.4.13

“Un Estado que ignora dónde están 30.000 ciudadanos no es un Estado”

Entrevista con Javier Sicilia, a dos años de la muerte de Juanelo y del inicio del Movimiento por la Paz. Leerlo es ya un abrazo.


31.3.13

Algo nuevo

Siento como si hoy fuera el inicio del año. Siento esa urgencia por los nuevos proyectos. Siento la cabeza desbrozada para iniciar.
No está mal que el nuevo nuevo-año sea el domingo de Pascua.

11.3.13

Javier Barreiro Cavestany (1959-2013)

Te vamos a extrañar mucho, Javier. Cuidaremos de tu manada.

9.3.13

Obra negra, de Tomás Casademunt



Anoche, toda esta familia en obra negra que somos, fuimos a la presentación del libro fotográfico Obra negra de Tomás Casademunt, en el Centro Cultural de España.

Ahí escuchamos "Estamos en ninguna parte, en el centro aproximado de un mundo siempre inacabado. Todo es anónimo, hasta el recuerdo de los obreros muertos", en la presentación de Jaime Soler Frost.

Ahí nos conmovimos al hacer presente al amigo Javier Barreiro y su sombra.

Y después de eso, caminar por el centro de esta ciudad siempre inacabada, hacia la terraza del Hotel Mejestic, para cenar con las luces rosas de Palacio Nacional al fondo: es 8 de marzo.


7.3.13

Asesinos seriales en serie

Ya estaba empezando a extrañar a Dexter, que tendrá su temporada final. Pero una buena noticia: viene Hannibal,  con Mikelsen, ese actorazo danés. Adiós, Dexter; hola, Hannibal.

28.2.13

28feb

Ya no es la partida y el nunca. El viento loco de febrero. La tragedia. El vértigo ante la nada y la vida. El vértigo ante uno.
Es la llegada para siempre. El viento, el sol, el frío o el calor de febrero sobre la hamaca compartida. Un inicio. El equilibrio de todo. El equilibrio de uno.
Feliz aniversario de los dos.

26.2.13

Las dos alas de "A ras de vuelo"

Les comparto una reseña sobre A ras de vuelo que me ha gustado mucho: aquí.

25.2.13

Manuel, Aurora y Barcelona nimbada


Manuel y Aurora regresan a México. Los veré en algún momento durante su enlace entre Barcelona y Hermosillo. Se marchan de la ciudad que les vino como anillo al dedo y regresan a su tierra, con esa sensación de vacío, de miedo, de un tiempo que se ha revolucionado fuera pero que se ha detenido en el terruño. Ahí todo ha cambiado y los que regresan se sienten sobre un cero inmóvil, desconfiado, incómodo. Yo me siento feliz de que hayan podido estar allá, que hayan estado juntos, me siento feliz de que regresen, de verlos. Me siento feliz que vean la ciudad nevada antes de partir.


23.2.13

Ella

Todos los días pienso en ella. Todos los días la veo y algo más se añade en mi perspectiva de su mundo. Todos los días pienso en cada uno de los caminos y lenguajes para percibirla y hacer que la perciban. Todos, pero todos los días pienso en sus cigarros y sus libretas. En su trabajo para blindarse de la realidad. Y quisiera poder emprender esa perspectiva, esos caminos, esos lenguajes; emprender la escritura, aunque sea para blindarme de la realidad. Pero si la realidad no tiene nada que pedirle a la ficción, si mis días están tan llenos que no merecen dedicar una hora o dos a otra realidad, no sé cómo, simplemente no sé cómo le haré para escribir.

17.2.13

Hoy él regresa. Y entonces dejaré de tener pesadillas por las noches, y podré compartir el café de la mañana, y podremos hablar de todo eso de lo que tengo imágenes pero no tantas palabras. Hoy él  dejará la nieve, las colas para conseguir un café y podrá ver y escuchar a los niños que también lo extrañan.




Fotos: Jaime Soler 

15.2.13

Retos con empujoncito

Pues por más que quisiera retarme y responder, nada más mi organismo no daba de sí.

Así que un buen día fui a una de esas farmacias donde venden vitaminas para todo. Y tomé un frasco gigante: Omega3.

Bueno para la memoria, equilibrio químico del cerebro, concentración, piel; para paliar la depresión, la menopausia; provee de antioxidantes, energéticos, proteínas no contenidas en alimentos...

Y mi cuerpo empieza a responder, también mi cabeza que flotaba en un limbo.


10.2.13

Juan de Dios Peza



Cada vez que una supervisora de la Secretaría de Educación iba al colegio, las monjas nos hacían recitar interminables poemas de Juan de Dios Peza, que hablaban con cándidas rimas de los dramas más brutales sobre niños, madres, ancianos abandonados... Debíamos aprender cada verso y tener la mayor sincronía en los ademanes pues, las monjas nos aseguraban, esas supervisoras venían con toda la saña a querer cerrar al colegio pues la educación religiosa estaba prohibida en México desde que... blablabla. Era un drama casi equiparable a los de Juan de Dios Peza, así que valía la pena memorizar.

Juan de Dios Peza era como un tío generoso que salvó mi colegio tantas veces como generaciones habían pasado (y siguieron pasando).

Y en años recientes me lo he reencontrado. Por fortuna no he tenido que leerlo más (¡ya no, por favor, por más que nos haya salvado!). Pero haciendo trabajos de corrección me lo topé en un libro sobre un hospicio fundado en el siglo XVIII en México y que sobrevivió poco después de Juárez. Juan de Dios Peza era parte del patronato, ¡y entonces entendí por qué tanto drama!

Y en el libro que corrijo ahora,  Juan de Dios Peza aparece como uno de los autores favoritos de los editores Maucci hermanos.

Ese tío se me ha acercado con mayor familiaridad ahora: como el hombre altruista que se dolió de los niños no sólo a través de su escritura, como el hombre sagaz y excelente publirrelacionista que conseguía tratos especiales de sus editores.





24.1.13

El David

Es una de las personas más peculiares que te puedes encontrar. Pasó su primera infancia en un vagón de tren, que iba y venía de un pueblo a otro para que su madre diera clases. Me ha tocado ser testigo de algunas de sus labores, pero no la de fotografía. Esa podrá verse por el centro, a unas cuadras del Zócalo. A partir de las 7 pm. Habrá un grupo de jazz. Eso dice el David Flores.


17.1.13

Calentando la mano

Me adhiero totalmente a dos maneras de sentir el ejercicio de escribir:

Stephen King: "La mejor ayuda para una producción regular (...) es un ambiente sereno. Hasta al escritor de naturaleza más productiva le costará trabajar en un entorno donde los sustos y las distracciones sean la norma, no la excepción (...) El espacio puede ser modesto (...), y en realidad sólo requiere una cosa: una puerta que estés dispuesto a cerrar. La puerta cerrada es una manera de decirles a los demás y a ti mismo que vas en serio. Te has comprometido con la literatura y tienes la intención de no quedarte en simples promesas".

Mario Vargas Llosa: "Al principio es horrible, es como sentarse en la silla eléctrica. Es una sensación de una enorme... Me produce una repugnancia espantosa el escritorio. Es muy desagradable. Me doy cuenta de que estoy inventando pretextos para demorar el momento fatal de ir a sentarse allí y enfrentarse a eso (...) Para mí conseguir eso que se llama inspiración consiste en algo tan mecánico como eso, sentarse al escritorio todos los días a la misma hora, hacer una cosa muy mecánica que es corregir del día anterior... Entonces, aunque eso al principio es muy angustioso, muy fastidioso, de pronto, poco a poco, empieza uno a calentar el cuerpo. Es como una calistenia."


10.1.13

Cuestión de afanes

Una prueba para la concentración: trabajar, a pesar de que "alguien" insiste en que la escritura y la zapatería forman parte de un mismo empeño.


8.1.13

Media hora, quince minutos

Todos los días, desde mi "nuevo estudio" en la habitación de Cecilia, contemplo la hamaca en el jardín, como si fuera un espectro visible pero inexistente, que se esfuma mientras más me acerco.
No hay tiempo, no hay ocio, no hay descanso.


Pero hoy por la tarde rescaté media hora. Quizá la visión espectral no se rompió porque llevaba a Cecilia en brazos. La cuestión es que ambas nos echamos en ella, nos balanceamos y esto es lo que vimos, esto es lo que me gustaría ver todos los días, aunque sea por quince minutos.



2.1.13

La caza

Es tiempo de generar otras ideas para festejar mi cumpleaños, otras tradiciones. Ayer, después de más de un año, él y yo fuimos solos al cine, para celebrar mis 42, para compartir, para charlar.

Los astros se reunieron: tuvimos quién cuidara a los niños, aprovechamos para ver la Cineteca recién remodelada (inconclusa y caótica) y no erramos con la elección, La caza de Thomas Vinterberg.


Las palomitas compartidas y su mano tibia me hicieron desear muchos cumpleaños así: en la sala de un cine, con una excelente película.

31.12.12

Retar

La vida me ha estado retando. Y con lentitud y torpeza a veces, otras con alegría y prontitud, he ido respondiendo bien o mal a esos retos.

Pero este año quiero retarme yo misma.

A leer más, a escribir y terminar esa novela.
A buscar editorial para mi poemario inédito.
A continuar con mi Serie roja.
A entender más las tecnologías y usarlas.
A dominar esos pequeños detalles de casa, ya que tengo ayuda en las grandes faenas.
A alegrarme más y estresarme menos.
A ser mejor en mi trabajo y crecer en mis capacidades.
A alimentarme de todo lo que tengo a la mano para mi literatura.
A abrirme a esta enorme e intensa ciudad.

A todo lo que no está aquí, pero que me representa dificultades, inmovilidad, miedo, cerrazón.

El 2013 será para retarme.


24.12.12

La duende del mes

Pasé una noche divertidísima con Mariana envolviendo regalos. Me gané el gorro y el nombramiento.


23.12.12

¿Escribir?

A veces no tengo ninguna necesidad de escribir. Ninguna gana de escribir. Y creo que podría seguir viviendo así y que nada me haría falta.

Yo, que siempre pensé que escribía porque lo necesitaba para vivir, me doy cuenta que cuando han nacido mis hijas no he deseado ni necesitado hacerlo.

Pero nunca había tenido la sensación del no retorno que tengo ahora.

10.12.12

El viaje

Cuando viajo, la carretera pone en mi mente esa interminable línea blanca punteada: es "corte aquí" o un "siga la línea punteada". La mente transita con una ligereza y concentración que no logro en otros momentos.

Me pregunté por qué la novela en la que trabajo no camina. Y adormecida en la carretera, la novela empezó a bocetarse, a líneas punteadas, con un continuo: siga por aquí.

Ahora lo tengo más claro. La cosa es ponerse en marcha.


2.12.12

Un segundo aire para "La espera de Ofelia"

Recientemente, en la Asamblea general de la Red de radiodifusoras y Televisoras Culturales y Educativas de México, se presentó mi radionovela La espera de Ofelia. Algunas radios levantaron la mano para transmitirla por primera vez. Zacatecas dice que ya está lista.




1.12.12

No puede ser

Después de ver esta toma de posesión presidencial, queda más claro por qué hay que acotar el poder de la súper Secretaría de Gobernación. No puede ser que las fuerzas policiales estén subordinadas a las fuerzas políticas; no puede ser que los permisos para portación de armas las dé Gobernación y no las Fuerzas Armadas; no puede ser que Gobernación tenga esa manga tan ancha para manejar la seguridad policiaca, mientras la mano oscura mece la cuna de la represión.

Y con todo el dolor, la desilusión revivida, la incertidumbre, repito, no puede ser: EPN ya se ha colocado -él mismo- la banda presidencial.

17.11.12

El olor del miedo

Cuando estaba en preescolar viví mi etapa de terror escolar: soñaba que la maestra era una combinación entre bruja y diablo, y estaba segura que su nombre, Cornelia, provenía de los cuernos diabólicos que seguro ocultaba bajo su mata de pelo. Desde que subía al camión escolar empezaba a detectar esos olores que anudaban mi estómago. Esas niñas usaban un shampoo que yo no, perfumes que yo no, sus mochilas, todas ellas iban dejando una estela de olores que me recordaban que eran distintas a mí, que yo era distinta a ellas. Que yo era distinta. Que no era mi lugar.

Todavía si huelo ese shampoo (que aún no sé cuál es) vuelve el nudo a mi estómago. Y vuelve mi duda: ¿sé ya cuál es mi lugar?

El mismo miedo vuelve cuando voy a una clínica y huele a alcohol. Recuerdo los piquetes en la vena para indagar entre mis glóbulos si tenía anemia o leucemia, porque esos otros eran los terrores de mi madre.

Ahora que eventualmente voy a una oficina nueva, detecto nuevos olores: de ambiente, de perfumes, de shampoos, de atuendos, de la piel de las bolsas y los zapatos. Y como cuando era esa niña pálida, flaquita, con constante cara de asustada, vuelve el nudo en el estómago y vuelvo a preguntarme: ¿cuál es mi lugar?


9.11.12

Debut y despedida

He llegado al final de mi breve etapa de freelance. Como sospechaba, no es lo mío. La incertidumbre siempre ha sido mi peor verdugo, así que la rehuyo.

He disfrutado de este tiempo, no sin padecimientos varios, pero vuelvo a lo mío: un trabajo fijo, un horario fijo, un sueldo fijo, y una responsabilidad en mi mente para cumplirla y aportar.

El sueño de todo escritor no es mío.

4.11.12

1.11.12

Gracias, Hermosillo

Una velada acompañada de mucha gente, de amigos, lectores, colegas. Una noche que se alargó y alargó por la participación de la gente. Y un tarro de indio antes de retirarme a descansar.

30.10.12

"A ras de vuelo" en Hermosillo

Ya aterricé en mi ciudad. Reconocí el sol deslumbrante hasta blanquearte la vista, los edificios chatos, las calles anchas, el tráfico disperso, las franquicias, el acento, el calor seco y quemante. Mi ciudad.  Mi familia. Mis amigos. Eso: mi ciudad.

29.10.12

Mariana, 17

Su cumpleaños ha sido la alegría, el orgullo y el vértigo: 17 años, vísperas de su mayoría de edad. Ya tiene en sus manos empuñados los sueños, los proyectos, lista para dar el salto por sí misma.

Foto: Rocío de la Fuente

22.10.12

Próxima parada: Hermosillo

El día 31 de octubre estaré presentando A ras de vuelo en la Feria del Libro de Hermosillo, a las 8 pm, en Galerías Mall. Me acompañarán mis amigos Javier Munguía y Margarita Oropeza.

Un guiño de mi hermano Martín, en quien tanto pensé durante la escritura de esta novela, y que me decía "brujita".


19.10.12

1

esta pequeñita que se horneó en sonora y nació en el df, justo este día en que cumple 1 año, pasará una parte del tiempo en tierra norteña y otra parte en su rincón volcánico. la mejor manera de celebrar su vida, su mezcla.

18.10.12

A ras de vuelo en Cajeme

Qué mejor: la novela se sitúa en este valle, aquí nací, aquí está parte de mi familia, aquí están los restos de mi madre y hermano, aquí se come riquísimo.
Aquí están organizando una Feria del Libro con mucho esmero, calidez y profesionalismo.
Y aquí hoy hablaremos de la revolución verde, de los ejidos, de los sueños, de la transgresión de límites, del valle, del vuelo. El vuelo acrobático de los aviones fumigadores y el vuelo interno de cada uno de los personajes.
Hoy, 7 pm, explanada de la Biblioteca Pública.

3.10.12

Hoy inicia

Un mes dedicado a la exhibición y venta especial de los libros que integran el catálogo de Tusquets en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica.


2.10.12

Nómada

Me he ido mudando de espacio en espacio para trabajar esta novela. Inicié embarazada, trabajando en mi estudio, cómoda y silenciosamente. 
A la llegada de Cecilia, no podía despegarme del Moisés, tampoco era necesario: improvisé un escritorio con mi sillón y una mesa plegable; el cambio de pañal estaba tan a la mano como la posibilidad de cambiar un párrafo. 
Ahora que Cecilia gatea y explora el mundo, me ha llevado a su espacio: ahí trabajo en una mesa baja en cuyos compartimentos están sus juguetes, ahí coloco mi macbook que es su gran tentación y en esa silla enana me siento para verla de pie junto a mí, dudosa entre tirar su alfabeto de madera o aporrear mi teclado.




25.9.12

Próxima estación

Otoño y Cajeme.

El 18 de octubre presento mi novela A ras de vuelo en la Feria del Libro de Ciudad Obregón, mi ciudad natal.

Ahí nos vemos, entre 8:00 y 8:30 pm (hora por confirmar) en la explanada de la Biblioteca Pública.


18.9.12

Myeombeom Kim


La suerte de tenerlo a él -entre muchas otras cosas-, este tipo de hallazgos.

3.9.12

Esa sensación

De terminar el trabajo del día, no importa la hora que sea. Los niños están dormidos después de compartir el día. El silencio y la calma. Mi pijama. Meterme bajo las mantas tibias. Y, por fin, tener tiempo para leer. No importa las páginas que pueda antes de que me venza el sueño.

31.8.12

Recuento de un jueves

1. A las 3 am me di cuenta que el monitor para escuchar a mi bebé no estaba funcionando. Superviso: no había luz en casa. No había luz en toda la calle. Alguien robó 35 metros de cableado, y nos tuvo así por más de 12 horas: sin internet, sin iluminación, sin esterilizador, sin tetera eléctrica, sin cafetera, sin lavadora. Una mañana doméstica, de silencios, reflexión.

2. Mientras en casa había silencio y desconexión, en el país el IFE iba intentando sacarnos los ojos, enceguecernos, diciéndonos que lo que vimos, escuchamos, sospechamos y probamos era una mentira, una confusión. Una por una iban desechando pruebas. Uno por uno iban arrancando nuestros ojos (ellos juran).

3. La Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica a reventar. Filas interminables de gente esperando su turno en las cajas, con alteros de libros en las manos, en las canastas. Gente en el centro de la librería mezclándose con los autores, con los editores. Caras amigas, caras conocidas, caras recién conocidas, caras por conocer. Libros por firmar. Yo arropada por mi familia (él, los niños), por mis amigos, por mi editora. Más tarde, yo feliz, con una copa de tinto en la mano, en nuestra pizzería uruguaya de siempre.

28.8.12

Hablando de purgar el lenguaje...

Sin darme cuenta he borrado gran parte de mi trabajo no literario realizado en los últimos 3 años, y quizá hasta más (no he indagado en la dimensión del delete).

¿Qué siento? Como cuando pierdes media cuartilla de un escrito. Cosas que pasan, resignación y volver a empezar.

¿Qué pienso? Que una parte de mí sabía lo que hacía. O no le importó hacerlo. O quiso hacerlo: drenar, purgar, desazolvar.


27.8.12

Parejas que no son

En la narrativa, me gusta más explorar en las parejas que no consuman su amor. Las parejas que se acercan, que sobrevuelan uno sobre el otro, parejas que guardan deseo entre sí, pero que siempre lo mantienen como una tensión latente, vital, irreducible. Es más, creo que lo que más me gusta explorar es esa tensión. Esa cuerda rígida a punto de romperse, esa agitación a punto de ebullición, el deseo que azota y que una y otra vez es vencido por una potencia mayor: el miedo, el orgullo, la libertad, la autoprotección; e incluso por el mismo deseo hacia el otro que podría acabar-traicionarse al consumarse.

Me resulta más literaturizable mantener al lector en ese friso, en esa frontera insalvable, y que el lector desee junto con quien narra que ese amor nunca llegue a más, porque en esa irrealización está su plenitud y belleza.

Ese tipo de pareja me mantiene trabajando en la novela, ese tipo de pareja mantiene viva la escritura de Cuadernos del poder.

 

24.8.12

Playlist



Para mis jornadas de trabajo (no escritura) no me gusta preocuparme de la música, ni tener sobresaltos porque se atraviesa música que ahora no me apetece, o que forma parte de mi playlist literario.

Así que he encontrado la forma de activar la música y dejarla correr: bajo el cursor hasta la L; ahí están consecutivas Lana del Rey (que Mariana me compartió), Lhasa, Lisa Hannigan, Lizz Wright, y luego salta a la M con toda la discografía de Marissa Nadler. Ningún tropiezo. Mujeres variadas para sazonar mis faenas.

23.8.12

Firma de libros, 30 de agosto

Los espero para firmarles ejemplares de A ras de vuelo, en la Librería Rosario Castellanos del FCE (Condesa), 7 pm, el próximo jueves 30 de agosto.


20.8.12

Desazolve

Hay una necesidad de drenar el lenguaje. Purgarlo. Hasta entonces te das cuenta de la cantidad de fango.

17.8.12

Aspiraciones, disposiciones, transpiraciones

Siempre envidié a esos escritores que decían escribir a las diez de la mañana. De las diez a la una, por ejemplo. Eran las horas doradas en mi oficina: llamadas, visitas, juntas, tareas urgentes con tiempo límite, consultas. Yo podía aspirar a escribir cuando mi hija Mariana se durmiera. O, desde que ella entraba al colegio a las siete de la mañana,  a trabajar en esa hora y media en que la oficina estaba vacía, la brisa entraba por la ventana y el colibrí ya pizpireteaba en la lima.
En mi nuevo horario no puedo aspirar a trabajar de diez a una, pero sí de once a doce y media, quizá una... si la siesta de Cecilia se alarga.
Me emociona esta posibilidad, mientras exista. Este fin de semana arreglaré el estudio para esta nueva disposición, que es lo que le sigue a la aspiración. Y entonces sí, a transpirar en la escritura.

15.8.12

Hasta la próxima, Sebald

Terminé de leer Los emigrados de W.G. Sebald.

Llegué buscando esa especie de género bitácora sobre personajes, para encontrar alguna luz que me salvara del escollo en el que estaba metida en mi escritura. Y terminé encontrando el problema en otro lado. No en el género, sino en los mismos personajes. ¿La misión para continuar? Enganchar al lector con una pizca de personajes, que por ellos valga la pena explorar en el puñado más grande; trabajar para hacer a los personajes más vivos, entrañables, con historias soterradas que nos expliquen sus pasos y omisiones. Eso me llevó a un camino lleno de meandros, coyunturas y redes superpuestas de realidades. Sebald deshollinó mis conductos tapados para seguir escribiendo.

Seguiré con él. Pero antes haré una parada: Kafka en la orilla, de Murakami, que dominó la conversación con él en estas vacaciones.

10.8.12

Cita a ciegas

"Es un autor que no encuentra  a sus lectores", es la frase que le escuché a Paco Ignacio Taibo II y que de vez en cuando deambula por mi cabeza y mi mano. ¿Cómo se les busca? ¿Cómo se va por ellos? Tiendo a pensar que no hay más búsqueda que la escritura. Que tarde o temprano llegan, o simplemente no y ni modo.

Pienso en ello esta mañana fría, mojada, con un velo oscuro encima. Pienso mientras estoy arrebujada en el calor de mi casa, sin pensar cruzar la puerta, frente a un altero de A ras de vuelo con sus lomos negros, para firmarlos y dedicarlos a lectores que acudirán a la venta nocturna que organiza el FCE.

Ahí están mis lectores, me digo, bajo las solapas y la camisa de cada libro, con sus ojos curiosos detrás de mi dedicatoria a ciegas.


8.8.12

Eso de las horas

Hace más de un año me instalé en esta ciudad. Me traje mi compu y con ella, la oficina: sus archivos, los compañeros de trabajo, el jefe, los clientes y el horario, el mismo horario que, ahora con el reloj de verano, guarda una diferencia de dos horas.

El reloj de mi compu, en la esquina superior derecha, tenía dos horas menos que mi cielo en esta ciudad. Así por las tardes yo entraba a trabajar cuando todo mundo suele salir.

Durante este primer año no quise cambiar el reloj. Incluso cerré el ciclo en mi oficina y ese horario sonorense seguía ahí, en la misma esquina, absurdo, necio, inviable.

Hasta que lo cambié. Lo decidí así como se decide dejar las dos ruedas auxiliares de la bicicleta, o dejar el salvavidas y manotear hasta cruzar la piscina.

Era un paso necesario, una muestra vital de que estoy aquí, bajo este cielo con sus propias horas.

7.8.12

Bienvenido, Warhol

Un par de días después de que Mariana regresara de nuestro desierto, aterrizó su nuevo retoño: un american skimo nacido el 5 de junio.

Ahora una pelusa blanca deambula por nuestros pies, mordisquea calcetines, lengüetea los tobillos y se resiste a ser entrenado.


6.8.12

Estructuras

Después de más de 12 años de trabajar bajo horarios demandantes, fijos, extralimitados a veces, ahora tengo la libertad de organizar el día a mi antojo. Sería lo ideal si tienes niños, si no tienes a doña Ana ayudándote como antes, un altero de libros por leer y la novela, esa novela que avanza, corre, se frena, se estanca, salta, trota.

Pero no es lo ideal cuando estás acostumbrada a la presión, a la rigidez de estructuras, al estrés, a horarios a tope con sus actividades saliéndose disolutas como el relleno de un colchón viejo.

Y así como este año ha sido desaprender, reaprender, ahora estoy en la fase de aprender a trabajar como agente libre. Pero también a conocer mis estructuras mentales y aceptarlas.

Y aceptarlas significa resignarme a que necesito sentir horarios, obligaciones como antesala de los logros, así sea poner una carga en la lavadora, así sea terminar un capítulo del libro que leo o del que escribo.

Eso intenté este fin de semana. Y encontrar la mejor hora y el mejor espacio para trabajar en mi novela y tejer su urdimbre de personajes, juegos, palabras. Eso todavía está en signos de interrogación y en -espero- breves puntos suspensivos.

27.7.12

Hija mujer mayor

Mientras yo conocí junto a Cecilia el Museo del Templo Mayor, y me adentré a esta ciudad que sí es suya, que desde su nacimiento respira y asimila, Mariana ha estado en su tierra, conociendo lo que antes, cuando vivíamos allá, nunca pudimos ver: la isla del Tiburón, a los seris mismos.



 
Viajó con ellos de Punta Chueca a la isla, la pintaron, jugó con las niñas y al ganar un juego le regalaron un collar de conchas.

Los seris, cuya lengua al parecer es raíz y no se ha encontrado un tronco del cual se derive,  tienen más de 50 términos para nombrar las relaciones de parentesco. Mariana no sólo sería mi hija, sino mi hija mujer, mi hija mujer mayor: esa con la comparto una cultura común, un paisaje común, un carácter y mucha mucha mucha vida juntas.

24.7.12

+

Periodista+abogado+jesuita+Beltrones+PRI+espías de ultraderecha+PAN+espías de izquierdas+Kino+cultureros+Sor Juana+jóvenes activistas+san Francisco Xavier+todos los priístas+todos los panistas+...
todas las horas que pueda sumar para sumarle páginas a esta historia.

13.7.12

Quemar naves

¿No es lo que la vida pedía? Cambio de ciudad, de casa, de una familia de dos a una familia de casi cinco que ahora es plenamente de cinco. El cambio de un perro a tres, y luego la despedida y nuevamente dos -aunque estamos a punto de ir por el tercero. Mi casa en Hermosillo ahora tiene otro dueño y ya no es mi casa, ni la de Mariana. Mi coche allá ya no es mi coche.

¿Y el trabajo? El trabajo era esa vía de tren, larga, con su parte obsoleta, con su recorrido ruidoso, pero que sólo evidenciaba lo lejos lejos lejos que estaba. Unos rieles sinuosos que empezaban a mis pies y quién sabe dónde terminaban entre túneles oscuros y curvas trágicas.

Y cuando uno no se atreve, la vida se encarga. Y esa última nave que quedaba, ahora flota en brasas, ya en silencio, sin crepitar siquiera. O quizá éste sea el último crujido cuando la madera termina por hacerse ceniza. O eso quisiera. Que fuera ya lo último, para dejar de ver hacia ese horizonte, y buscar hacia otra dirección, tierra adentro.





3.7.12

Porque no todo está dicho

Sube aquí todas las irregularidades sobre esta elección que encuentres.

2.7.12

Nos robaron

Lo que pudo ser la primavera mexicana.
La ilusión de que la participación cívica de la gente podía hacer más que el perverso esfuerzo de una televisora.
Y lo que es peor: la memoria en nuestro imaginario de una transición democrática ejemplar a la cual volver; el idiotismo acomodaticio de Fox nos robó hasta esa nostalgia; la sonrisa sospechosa de Calderón anoche y su pésimo sexenio nos confirmaron que han dado la espalda a la consolidación de una democracia que ellos mantuvieron anémica en estos 12 años, a propósito, se nota.

¿Cómo será un país gobernado por un presidente creado a cincel, bisturí y guión telenovelero por una televisora? ¿Cómo podremos abatir ese abismo hoy más visible, no sólo entre clases sociales y económicas, sino entre la educación crítica y participativa de un movimiento como #YoSoy132 y el de los ciudadanos alfabetizados por Televisa?

¿Qué pasará con una oposición que no es tal, representada por el PAN, a todas luces pactada con el PRI en esta elección? ¿Qué pasará con la izquierda despojada y ultrajada en estas elecciones?

Lo único que tengo claro es que hoy más que nunca es decisiva la participación de un movimiento ciudadano como el de Javier Sicilia, o el de #YoSoy132 y el de todos los mexicanos que hoy amanecimos tristes, avergonzados, temerosos del futuro, pero todavía esperanzados; incluso esperanzados en que al contar todas las boletas, los mensajes apresurados de ayer anunciando y respaldando una victoria de Peña Nieto, sean parte de una pesadilla escampada.

28.6.12

Sonidos


Cada día tiene su sonido, cernido hora por hora. Y antes, que estaba fuera de casa casi todo el día, esos sonidos me sorprendían cuando, por excepción, permanecía en ella.

Las tijeras del jardinero, el agua sobre la vajilla del trajín de doña Ana, el vendedor de tortillas con una campana colgada de la bicicleta a mediodía, o la corneta del panadero al caer la tarde.

Sin embargo, los sonidos eran escasos. En las ciudades desérticas, la gente no suele andar fácilmente por las calles, y el sol parece calcinar hasta los sonidos. Se escuchan los insectos suspendidos, algún perro por ahí, pero cuando el sol está en su parte más alta, el zumbido del silencio prevalece.

Aquí he descubierto el viento crujiendo entre los encinos, el canto de pájaros que nunca había escuchado ni visto. Y la lluvia y la lluvia y la lluvia: la noche entera sobre el techo, la mañana entera en las baldosas, la tarde entera a través de los ventanales.

Pero los jueves es un día especialmente ruidoso. Cerca se instala un tianguis y el bullicio de la gente y sus camiones hacen mella. Y ese enorme camión cisterna pasa con su claxon todavía más enorme cimbrando el barrio, y en los huecos de sonido entre claxon y claxon, el operador grita: ¡el gaaaas! El jueves también pasa el camión recolector de basura orgánica, y da aviso con una campana que tintinea constante y leve. También pasa un vendedor que grita: "el aguaaaaa, el aaaguaaaaa". Muy entrada la noche pasa el vendedor de pan, el de los plátanos fritos.

Este día la lluvia lo ha apaciguado todo. Y entonces le sumo otro sonido a su constante caída sobre la piedra: Lisa Hannigan. Y eso también hace de este jueves un día apaciguado.    

27.6.12

Todavía podemos evitarlo

Estas imágenes dan esperanza de que todavía podemos evitar el oprobio y la vergüenza de tener un presidente como Peña Nieto. No merecemos tal ruindad. No la merecemos.





23.6.12

Sebald y el lenguaje


Estoy leyendo a W.G. Sebald. La primera vez que compré un libro de él fue en un viaje corto que hicimos los miembros del taller literario que tuvimos del 2004 al 2006, más o menos. Era un viaje exclusivo para comprar libros.

Él me había hablado de Sebald. Y ahí estaba el lomo, Los anillos de Saturno, con su nombre, solitario en un hermoso librero de madera, en una sala penumbrosa con sillones robustos y mullidos. Le consulté por mensaje de texto; me lo recomendó: era su favorito. Con el tiempo me he hecho de dos libros más.

Ahora leo Los emigrados y estoy fascinada. Austerlitz me espera brillante y paciente a un lado de la cama.

La novela en la que trabajo tiene la dificultad de que el lenguaje pareciera no ser protagonista. Me lo he dicho varias veces: es el timing. Pero sin lenguaje no puedo. Para mí escribir no vale la pena si no hay un trabajo de lenguaje. No me conformo con contar una historia entretenida y hacerlo bien. Tengo que bordar, elaborar, jugar.

¿Pero cómo hacerlo con esta novela?

Así fue que llegué a Sebald. Buscando lenguaje dentro del género aparente de bitácora. Y lo encontré. Oraciones largas, coordinadas, subordinadas, pero con un orden y una precisión y una austeridad, que hacen que fulgure más la observación minuciosa, lúcida, conmovedora.

Es algo muy de los alemanes. Y algo que me fascina de su literatura. Pienso en Jünger, también. Aunque Sebald me ofrece una prosa más sensible, más sensitiva, más entrañable y con mayor capacidad de conmover que la de Jünger, que es tan aséptico, de una observación fría, acuciosa, distante.

Todavía le doy vueltas a mi novela, a mi prosa. No me preocupo mucho. Continúo su eje anecdótico; ya habrá tiempo para reescribir, y entonces sí, jugar.



20.6.12

Verano



Ya regresó ese tiempo que me dice: No eres de aquí. La luz mate y húmeda. El sonido de la lluvia sobre los árboles, la piedra, los techos. El olor a mojado pero sobre baldosas, hierba, frondas.

Y entonces mis sentidos salen en alerta y mi mente se recoge en su cueva, donde concentra esas sensaciones, las ideas, las palabras.

Es el mejor tiempo para crear.

19.6.12

Hoy, el debate ciudadano #YoSoy132

Enlace en la portada de la revista Proceso. O en TV UNAM a las 8:00 p.m. (hora D.F.).






Valor

"La medida verdadera del valor que poseemos es ésta: el crecimiento que los demás experimentan merced a la fuerza de nuestro amor", escribe Jünger en uno de sus tantos diarios.

17.6.12

Rompimientos

Ya me había pasado con A ras de vuelo. De repente tengo la necesidad de salirme del cuerpo del texto, abrir otro documento, escribir en la nada, como sobre una cuerda floja. Intentarlo, por lo menos. Y ese intento me ha llevado, en aquella y esta ocasión, a algo: un cambio de lenguaje, que a la vez es el hallazgo del lenguaje; un cambio en el personaje, que a la vez es su hallazgo.

El personaje narrador es una periodista que desempeña su oficio con profesionalismo, disciplina, pero sin compromiso personal, sin apuesta vital. No se involucra, se protege constantemente. En algún momento tiene que dar un paso. Salir de su esfera individual para entretejerse en la colectiva.

Ese fue el momento: abrí otro documento (sin título), escribí, el lenguaje fluyó junto con el rompimiento del personaje. Terminé. Esto es. Hasta entonces el documento tuvo título: lamarcha.docx. Todavía no se adhiere al cuerpo de la novela. Está ahí, transpirando todavía, resollando agitado, con el temblor de lo que recién explota. Luego, será luego.

13.6.12



Mi madre tenía dos actas de nacimiento. En una nacía en el 42 y en otra, en el 43. Aunque ella prefería el 43, me gusta pensar que este día hubiera cumplido 70 años. Me gusta pensar cómo lo hubiéramos festejado. Me gusta imaginar cómo arreglaría su cabello, cómo se vestiría a esta edad. Me gusta pensar que ella hubiera llegado a los 70, y a estos rumbos vitales, ónticos y geográficos en los que ando ahora.

12.6.12

Ay, Rabito

Si estuvieras aquí te hubiéramos hecho tu brownie de cumpleaños. 
De veras, no te hubieras ido. Te extrañamos.


10.6.12

No. No estábamos dormidos.



Imagen de la cámara web en este momento en el Zócalo, viendo el debate. Se me eriza la piel.

7.6.12

La realidad

Lo que está pasando deja a mi novela como una revisión naive de las tácticas del poder.

Si quieren leer (y con pruebas) sobre los amarres entre Peña Nieto y Televisa, pueden hacerlo aquí en español o en inglés.


5.6.12

3 años, 40 años


Esta foto le dio la vuelta al mundo. La vuelta a 40 años de historia. Una niña en llamas, huyendo del fuego y de la guerra .

Una sola niña en llamas. Y es una de las imágenes más recordadas. Más conmovedoras y terribles al revelar la capacidad que tenemos los adultos de generar horror y tragedia. Por estos días se cumple su aniversario.

Y si pensamos en más de cien niños, corriendo en llamas, intentando huir del fuego. Si pensamos en cuarenta y nueve  niños que no lo lograron y murieron calcinados.

No hay fotos. No hay una historia de 40 años, sino de apenas de 3 años. No hay justicia; sino algunos funcionarios paseándose en tiempos electorales para salir en la foto (otra foto); los dueños de la guardería pavoneándose todavía en restaurantes y bares de la misma ciudad donde murieron esos niños, exhibiendo su gran vida; y las estúpidas esposas, presta nombres de sus maridos proveedores y ejemplares, llevando a piñatas y festivales escolares a sus propios hijos, ellas que sí los tienen consigo.

 

28.5.12

Compañeras de faenas



Esta es la mamá que les tocó: una multitasking, que trabaja, que escribe, que piensa. Mariana así creció conmigo, silenciosa pero laboriosa a un lado de mi escritorio. Y así va Cecilia, curiosa siempre por mi MacBook, sin escritorio, sino con un tapete que nos hace volar a las dos.

Y yo siento que trabajo más feliz, creativa, entretenida, eficiente. Porque las he observado descubrir el mundo, poco a poco; descubrir a su mama junto a ellas.

Ahora que trabajo a distancia, la compañía laboral de Cecilia me da mis dosis de alegrías, intercambio e imaginación: así vamos en el tapete frente al ventanal, ella con sus juguetes, yo con mis palabras.

25.5.12

Algo está pasando

Él regresa a casa y me muestra las noticias, los trending topics, la estela de la censura encontrada en notas suprimidas o en la cancelación de la opción para comentarios de las noticias, los vestigios de las mañas en las notas, los juegos del lenguaje para seguir protegiendo el cinismo, la sorna con la que nos quieren gobernar los medios a través de la cresta engominada.

Y yo escucho con esa barrera para que las cosas no me duelan tanto, para no vaciar por completo la esperanza en nadie pero sí en que la vida irá bien, yo lo escucho en lugar de perseguir las noticias por mí misma, hilarlas, cribarlas. Lo hago para protegerme.

Entonces me doy cuenta que justo el personaje de la novela que escribo eso hace: se protege. Y también es un "él" quien llega con los periódicos, las palabras. 

Me doy cuenta que ese poder ominoso del que hablo en la novela y que corresponde a los años noventa está aquí, a la vuelta del primero de julio, a la vuelta del voto, a la vuelta de la urdimbre tejida por una red de medios comprados por el poder o que siendo el poder han comprado a su candidato.

Dinero sucio, pasados impresentables, personajes borrados del mapa con el chisguete de la sangre -de mucha sangre-, el control de los medios de parte del poder, y el control de los medios sobre nuestras mentes; todo está ahora, como estaba antes.  

Y así como en la novela la historia del poder se le cuela al personaje narrador entre sus notas, a mí la novela se me está colando en la vida y el personaje narrador está resultando palimpsesto mío. 


23.5.12

Sergio

Esta mañana me ha avisado mi amigo Javo que murió Sergio Valenzuela, el Teco. Tengo pocos amigos escritores. Sergio era uno de ellos. Y no por ser escritor. Lo conocí a través de su hermano Arturo, "el papi", un patriarca dulce que me hablaba con mucha ternura del Teco.

Mi amistad con Sergio no fue de esas asiduas. Alguna vez tuve su teléfono, nunca supe dónde vivía, muy a la larga nos tomábamos un café, alguna vez intercambiamos cartas postales. Pero yo le decía Teco y él "mi niña". Fue una amistad de cariño profundo.

Mientras viví en España, el querido "Teco" me pidió una tarea muy personal y que parecía imposible. Pero valía la pena. Si lo lograba, iba a ser algo grandioso para él. Supongo que fue tan complicada esta pesquisa, que no recuerdo cómo la resolví. Pero lo hice. Mi amigo Teco se emocionó hasta las lágrimas, y creo que a partir de entonces tuvimos un lazo especial. Ese que no necesitaba de visitas mutuas ni llamadas ni encuentros.

La última vez que lo vi fue a raíz de la publicación de Llama. Nos vimos en el Vips. Me dijo que estaba enfermo y varias veces que me nació abrazarlo, me esquivó. Al final entendí que hasta un abrazo le provocaba dolor.

Soy una persona apartada. Vivo muy de puertas adentro. Y cada vez que alguien muere suelo sentirme culpable por todo lo que no di.

Con Sergio esto no me ha pasado. Eso que logré para él desde Salamanca valió todos los encuentros, cafés, charlas que pudiéramos sostener. Ojalá la vida siempre diera esas oportunidades. Qué bueno que con el Teco se dio.

Adiós, amigo.  No me esquives ahora el abrazo,


16.5.12

Se acabó

Con Carlos Fuentes se acaba esa camada de escritores que opinaban de todo y que incidían en la opinión pública con sus posturas.

Quizá hoy, más que opiniones, necesitamos acciones. Ese tipo de intelectual como Javier Sicilia, que se arremanga, se ata las sandalias y se echa a andar.

México ya es otra cosa. Líderes pequeños, gente con miedo, y los valientes que salen a gritar en el desierto se quedan solos.


4.5.12

Ni modo

Sucede que cuando leo a los norteamericanos o a los europeos, me muero por ir a uno de los nuestros. Reinaldo Arenas, ya lo dije, es infalible. Pero sólo aguanto una dosis. Después de eso huyo nuevamente a esa prosa sólida, ordenada, ese lenguaje como ramilletes de moléculas inextricables que tienen los europeos.

Pienso que con esta novela en la que trabajo, el lenguaje no puede expandirse mucho, ni derivarse en largas vainas o robustos racimos. Tiene que ser preciso, sólido, fluido. Temo, como siempre, el lenguaje. Temo, como siempre, estar contando una historia que no dice nada.

Pero Sebald me salva. Qué manera de parecer que no se dice nada, o que se dice cualquier cosa de cualquier persona. Y qué forma de hacerlo, qué forma de derivar el lenguaje como fuertes puentes sin argamasa. O quizá Sebald me condena: ¿cómo demonios lo logra?

27.4.12

Esta editorial

La que admiro desde antes de pertenecer a ella, donde están grandes autores míos (Ernst Jünger, José Ángel Valente), acaba de anunciar su acuerdo de asociación con Planeta. Y el orgullo, más que la oportunidad de tal acuerdo, es que siga prevaleciendo en él ese amor minucioso y apasionado por la literatura que Tusquets siempre ha mostrado.