Tú salmantina venías a Hermosillo. Yo casi hermosillense llegaba a Salamanca. Aplanamos carretera de Barcelona a Andalucía, parando en ermitas abandonadas, en monasterios dignos de ver, en árboles de frondas anfitrionas.
Poco supe de tu vida. Poco supiste de la mía. No supe entonces de tu claustro desde los 16 años. No supe por qué dijiste que un día saldrías de ese convento de isabelinas. No supe cómo saliste y de repente fuiste teóloga. No supe cómo venciste la reja, la coraza, para trabajar en Ginebra, en Santiago, en Hermosillo.
Entonces éramos presente de viaje y futuro que se abría. Yo con una bebé en mis piernas. Tú con una maleta a punto de cruzar el atlántico.
De reencuentro en este desierto seguimos siendo presente. Uno mutante para mí. Uno apacible para ti. Fuiste pilar. Sacerdotiza que aún no existe en nuestra tradición. Confesora ermética. Sabiduría común. Voz dulce y familiar que me recordaba las ventanas salmantinas. Un abrazo alegre y materno.
Nunca supiste por qué lloraba al saber que regresabas a tu tierra. Nunca supiste que pude perderme. Que luchaba por no extraviarme. Nunca supiste que eras guía. Nunca lo dije.
No me perdí. Te lo prometí sin que supieras. Ahora puedo decirte adiós sonriendo.
Seguimos siendo presente. El mío siempre mutante, el tuyo ya eterno.
11.7.08
7.7.08
6.7.08
Ya estoy lista
Ya sé, ya sé, mucho tiempo sin escribir.
Algo pasaba en mi organismo: era como tratar de correr el auto en segunda y sentirlo cascabelear en los altos.
Pero tenía que enfermarme en serio para parar: dormir, dejarme mimar, dormir y dejarme mimar.
Dormí sin cargo de conciencia ni culpas. Y la única culpa que cargo es que tuve que cancelar un viaje que haría con Mariana y mi sobrina Jhovis este fin de semana, y a cambio de eso ambas fueron mis cuidadoras, mis enfermeras, mis nanas, mis amorosas niñas.
Sus cuidados fueron milagrosos. Aquí la mejor receta que dispusieron para mí:
-Escuchar a mis sobrinos y a Mariana por la noche del viernes, mientras tenía fiebre, poniéndose al tanto de su vida; a cada momento iban y me revisaban; fueron a comprar cena; y Mariana y Jhovis me propusieron cancelar el viaje.
-El sábado, cuando dormí todo el día, Mariana y Jhovis cuidaron mi sueño; me hicieron de comer salmón con salsa de mango y una ensalada de espinacas, arándano y mango.
-Mariana lavó platos y bañó a Rabito, y estuvo al pendiente de que tuviera agua, de que hubiera tomado chochitos, de que me hubiera bajado la fiebre.
-En la noche ambas me visitaron en mi habitación y charlamos largamente, cosas de chicas.
-Hoy domingo estaba perfecta: respirando, sin fiebre, sin estornudar.
Aquí una foto con mis enfermeras amorosas (en la que Rabito mete la pata, por cierto)
24.6.08
Gracias a Ondaatje ya no me siento una loca reescribiendo
"En el primer borrador del libro voy descubriendo la historia a medida que avanzo. Luego, paso mucho tiempo reescribiendo, buscando la forma apropiada, descubriendo el estilo y la velocidad de la prosa. Cada libro necesita una forma distinta".
Y la entrevista entera es una joyita.
Y la entrevista entera es una joyita.
21.6.08
Antojo
¿Acaso no había, en la recepción de un buen poema, además del placer del entendimiento, un cierto paladeo? Ciertamente, el verso se "saborea". Y esto, el sabor, al que los filósofos de la India llamaban rasa, es algo que viene dado por la buena elaboración, por la sabia combinación de los ingredientes. No otra cosa es la poíesis.
Un excelente texto de Chantal Maillard, que es mucho mejor si se lee completo.
Un excelente texto de Chantal Maillard, que es mucho mejor si se lee completo.
20.6.08
tres mujeres a tres tiempos*
el tiempo trae lo mejor.
el tiempo transcurrido para permitir el reencuentro, así, como si el tiempo no hubiera pasado. más maduras, más asentadas. nuestros hijos creciendo y nosotros ennorgulleciéndonos en ello.
el tiempo transcurriendo esa noche, con los mismos temas afines, el sentido del humor afín. (¿por qué el tiempo transcurrió así como transcurrió si pudo transcurrir así, como transcurre ahora?) el tiempo transcurriendo ahora como el agua.
el tiempo transcurrirá, cribado por un taller, por comidas llenas de charlas y de risas y de desahogos. el tiempo transcurrirá con otro ritmo. como si los diques que algún desbordamiento nos heredó, desaparecieran del todo.
[noche de syl, letty, marian e hijos; ¿el puente? letty, sentadita enmedio, con su calidez, con su cariño. sí, estábamos como para foto]
el tiempo transcurrido para permitir el reencuentro, así, como si el tiempo no hubiera pasado. más maduras, más asentadas. nuestros hijos creciendo y nosotros ennorgulleciéndonos en ello.
el tiempo transcurriendo esa noche, con los mismos temas afines, el sentido del humor afín. (¿por qué el tiempo transcurrió así como transcurrió si pudo transcurrir así, como transcurre ahora?) el tiempo transcurriendo ahora como el agua.
el tiempo transcurrirá, cribado por un taller, por comidas llenas de charlas y de risas y de desahogos. el tiempo transcurrirá con otro ritmo. como si los diques que algún desbordamiento nos heredó, desaparecieran del todo.
[noche de syl, letty, marian e hijos; ¿el puente? letty, sentadita enmedio, con su calidez, con su cariño. sí, estábamos como para foto]
18.6.08
triste noticia matutina
No, güera, no me digas adiós. Tampoco me digas que estás triste. No me digas que ya no te veré en la FIL. Que no tendré tus apapachos, que no me harás reír hasta llorar. No me digas que en la FIL nariz respingada ya no seremos la bola de gamberros dando tumbos de un pasillo a otro. No me digas que no me leerás la mano o las cartas o mis manuscritos.
No, güera, no me digas adiós. Soy más que tu autora. No me digas adiós.
No, güera, no me digas adiós. Soy más que tu autora. No me digas adiós.
16.6.08
ya llegó el despuesito
...después de experimentar todos los narradores que se me antojaron;
después de machacar a todos mis amigos con el tema de los narradores, "¿y si uso éste...? ¿pero y si...?";
después de luchar como cada noche para que Mariana se vaya a la cama a las 10 pm y así poder yo escribir;
después de empecinarme en levantarme a las 5 am para ducharme y luego despertar a Mariana para llegar cada día a tiempo al colegio;
después de ir en el carro pensando en lo que Mariana me cuenta y en los personajes de mi novela que se atraviesan como malos peatones;
después de pensar que no soy tan buena mamá como me gustaría ser: concentrada, acuciosa, sacrificada...
... después después, más después de todo: llegan páginas y más páginas (6 por día) de novela y recibo el reporte semestral de Mariana con su 9.7 de promedio y las alabanzas de su maestro.
Y llegan las vacaciones escolares: una hora más que podré sumar a mi sueño o a la escritura, según sea necesario :-)
después de machacar a todos mis amigos con el tema de los narradores, "¿y si uso éste...? ¿pero y si...?";
después de luchar como cada noche para que Mariana se vaya a la cama a las 10 pm y así poder yo escribir;
después de empecinarme en levantarme a las 5 am para ducharme y luego despertar a Mariana para llegar cada día a tiempo al colegio;
después de ir en el carro pensando en lo que Mariana me cuenta y en los personajes de mi novela que se atraviesan como malos peatones;
después de pensar que no soy tan buena mamá como me gustaría ser: concentrada, acuciosa, sacrificada...
... después después, más después de todo: llegan páginas y más páginas (6 por día) de novela y recibo el reporte semestral de Mariana con su 9.7 de promedio y las alabanzas de su maestro.
Y llegan las vacaciones escolares: una hora más que podré sumar a mi sueño o a la escritura, según sea necesario :-)
13.6.08
48/65
hoy hubiera cumplido 65 años.
de los 48 a los 65 todo es ausencia, que con el tiempo se abre más y más.
en este tiempo ella no me vio embarazada, no ha conocido a mi hija, no la ha visto en sus festivales de fin de curso, ni tocar piano, ni hacer un solo en ballet.
en este tiempo no he podido hablarle de lo que a nadie le importa y seguramente a ella sí le hubiera importado: mis dilemas de madre, mis miedos, mis logros, mis decisiones.
en este tiempo no he visto cómo llegó a envejecer, a madurar, a asimilar el sufrimiento un poco mejor.
en este tiempo no he escuchado sus apasionadas opiniones políticas.
no hemos podido ir al cine o a tomarnos un café.
en este tiempo no le he hablado para pedirle su receta de cocina, ni su visto bueno para mis nuevas cortinas.
no he podido presumirla en el colegio de mi hija durante los festejos del día de las madres.
no he podido decirle que ya no tengo nada que demostrar, ni a mí ni a ella, y que puedo cumplirle por fin su capricho: recostarme en sus piernas para que me acaricie.
puedo imaginarlo. puedo evitar imaginarlo también y quedarme en sus 48 que, aunque dolorosos, duelen menos que sus imposibles 65.
de los 48 a los 65 todo es ausencia, que con el tiempo se abre más y más.
en este tiempo ella no me vio embarazada, no ha conocido a mi hija, no la ha visto en sus festivales de fin de curso, ni tocar piano, ni hacer un solo en ballet.
en este tiempo no he podido hablarle de lo que a nadie le importa y seguramente a ella sí le hubiera importado: mis dilemas de madre, mis miedos, mis logros, mis decisiones.
en este tiempo no he visto cómo llegó a envejecer, a madurar, a asimilar el sufrimiento un poco mejor.
en este tiempo no he escuchado sus apasionadas opiniones políticas.
no hemos podido ir al cine o a tomarnos un café.
en este tiempo no le he hablado para pedirle su receta de cocina, ni su visto bueno para mis nuevas cortinas.
no he podido presumirla en el colegio de mi hija durante los festejos del día de las madres.
no he podido decirle que ya no tengo nada que demostrar, ni a mí ni a ella, y que puedo cumplirle por fin su capricho: recostarme en sus piernas para que me acaricie.
puedo imaginarlo. puedo evitar imaginarlo también y quedarme en sus 48 que, aunque dolorosos, duelen menos que sus imposibles 65.
12.6.08
Conste: lo intenté
... y Daniel no debe hablar en primera persona.
No.
¿Dónde entonces el misterio?
No.
No.
¿Dónde entonces el misterio?
No.
10.6.08
Insistir pese a la neblina
He pasado días frente a la computadora, de 10 pm a 1 am, sin escribir, casi, ni una sola palabra de la novela.
Algo algo algo algo algo... busco algo...
Y con el paso de los días, estar aquí sentada, fue como caminar lentamente en la neblina. Llegará un momento en que vuelva la visibilidad y uno sepa entonces a dónde quiere ir, me he dicho y me decía.
Desde hace tres días empiezo a ver. No quiero narrar igual la II parte. No quiero ya ese narrador focalizado para la II y última parte. ¿Qué entonces?
Consulto con Jaume, con Letty, conmigo, con mis apuntes, con lo escrito. ¿Será bueno cambiar de narrador? Sí, me animan.
Algo algo algo algo algo, busco algo que le dé fuerza a lo contado en la II parte y que diferencie a los narradores y que me sea reto y juego.
Y es entonces cuando encuentro ese fragmento que escribí una madrugada en Cajeme. Un fragmento para la novela y que no respetaba la forma de la novela. Un fragmento donde el narrador es personaje y se permite hablar en primera persona cuando es necesario.
Hablo con Jaume. Con Letty. Conmigo. Rayo. Ensayo. La neblina ha acabado.
Algo algo algo algo algo... busco algo...
Y con el paso de los días, estar aquí sentada, fue como caminar lentamente en la neblina. Llegará un momento en que vuelva la visibilidad y uno sepa entonces a dónde quiere ir, me he dicho y me decía.
Desde hace tres días empiezo a ver. No quiero narrar igual la II parte. No quiero ya ese narrador focalizado para la II y última parte. ¿Qué entonces?
Consulto con Jaume, con Letty, conmigo, con mis apuntes, con lo escrito. ¿Será bueno cambiar de narrador? Sí, me animan.
Algo algo algo algo algo, busco algo que le dé fuerza a lo contado en la II parte y que diferencie a los narradores y que me sea reto y juego.
Y es entonces cuando encuentro ese fragmento que escribí una madrugada en Cajeme. Un fragmento para la novela y que no respetaba la forma de la novela. Un fragmento donde el narrador es personaje y se permite hablar en primera persona cuando es necesario.
Hablo con Jaume. Con Letty. Conmigo. Rayo. Ensayo. La neblina ha acabado.
7.6.08
Gracias por Libertad
Le digo a Mariana lo que escribió Syl: que no soy Susanita sino Libertad. Se lo digo encantada (¿cómo hacer que de vez en cuando se sienta orgullosa de mí?). Me dice seria que Mafalda es ella, desde pequeña. Y de Libertad: "Pues tiene muy mal carácter, ¿eh? Es rara... y muy chaparrita".
No importa, no importa, lo que importa es esto.
No importa, no importa, lo que importa es esto.
5.6.08
Luis Alberto
En mi primer día de clases en Teología, en la Universidad Pontificia de Salamanca, ahí estaba él. Un hermosillense en España. Y en Teología.
Nos hicimos vecinos de pupitre. Amigos. Cómplices en nuestras carrillas muy sonorenses hacia los maestros y compañeros en ese ambiente de sobriedad en un aula donde se habla de Dios como ciencia, en la que los alumnos son varones (excepto yo) que quieren ser sacerdotes (sobra aclarar que excepto yo).
Luis no quería ser sacerdote. No lo sabía. Era egresado de Comunicación en la Uni. Teníamos amigos en común en España. Y muy pronto su amiga Edith pasó a ser común (bueno, ni modo, Luis, debo admitir que más mía, porque ahora ella es mi Th).
Gracias a él el ambiente era más llevadero. Gracias a él persistí en el latín hasta que entendí. Gracias a él la clase de latín era la más divertida. Gracias a él podía contar con apuntes con letra perfecta y minuciosamente ordenados.
Mariana y él festejaban juntos sus cumpleaños, en un salón de seminaristas, con una asistencia digna de la ONU: españoles, chilenos, guineanos, cameruneses, mexicanos... todos con gorrito y espantasuegras.
Regresé a México. Él terminó Teología, luego hizo una maestría en Mediación Familiar. Y se decidió, o dejo de resistirse: Hoy mi amigo tan querido Luis, Luigy, mi cabroncito es un cura al que me gusta seguirle llamando cabroncito. Hoy Luis es un hombre más pleno, más completo, más libre. Lo veo.
Anoche cenamos. Y seguimos sin sernos ajenos. Conservamos ese humor tonto. Esa ingenuidad tan fuera de lugar. Y la fuerza de haber sido parte de algo que marcó su vida y la mía también.
Nos hicimos vecinos de pupitre. Amigos. Cómplices en nuestras carrillas muy sonorenses hacia los maestros y compañeros en ese ambiente de sobriedad en un aula donde se habla de Dios como ciencia, en la que los alumnos son varones (excepto yo) que quieren ser sacerdotes (sobra aclarar que excepto yo).
Luis no quería ser sacerdote. No lo sabía. Era egresado de Comunicación en la Uni. Teníamos amigos en común en España. Y muy pronto su amiga Edith pasó a ser común (bueno, ni modo, Luis, debo admitir que más mía, porque ahora ella es mi Th).
Gracias a él el ambiente era más llevadero. Gracias a él persistí en el latín hasta que entendí. Gracias a él la clase de latín era la más divertida. Gracias a él podía contar con apuntes con letra perfecta y minuciosamente ordenados.
Mariana y él festejaban juntos sus cumpleaños, en un salón de seminaristas, con una asistencia digna de la ONU: españoles, chilenos, guineanos, cameruneses, mexicanos... todos con gorrito y espantasuegras.
Regresé a México. Él terminó Teología, luego hizo una maestría en Mediación Familiar. Y se decidió, o dejo de resistirse: Hoy mi amigo tan querido Luis, Luigy, mi cabroncito es un cura al que me gusta seguirle llamando cabroncito. Hoy Luis es un hombre más pleno, más completo, más libre. Lo veo.
Anoche cenamos. Y seguimos sin sernos ajenos. Conservamos ese humor tonto. Esa ingenuidad tan fuera de lugar. Y la fuerza de haber sido parte de algo que marcó su vida y la mía también.
2.6.08
29.5.08
Afortunada cadena de coincidencias
7:30 pm: Consulto el periódico para ver a qué horas es el espectáculo de tango en las Fiestas del Pitic.
7:31 pm: Veo la foto de Elsa Cross, Mi Poeta, anunciada para hoy, esta noche.
7:32 pm: Hago malabares con todos los planes que tengo para hoy y toda la logística que tengo que desplegar para deshacerlos y hacer otros.
7:38 pm: Pongo la alarma en la oficina y salgo hacia las fiestas, que están a tiro de piedra, pero a un abismo por el tráfico copado. Temo llegar tarde.
7:52 pm: Una furgoneta, justo a una cuadra del Callejón Velasco, sale para dejarme el espacio suficientemente cómodo para cualquier torpe que no sepa estacionarse.
7:55 pm: Doy mi bona nit a quien se despide con un bona nit y me siento a esperar a que Elsa Cross aparezca.
8:00 pm: Aparece ella y, entre las lecturas, cuenta que a los 18 años vivió una crisis, que su padre fue piloto y la impronta de la meditación en su poesía. Sumo las coincidencias.
9:00 pm: Hago una pregunta. Admiro la valentía y naturalidad con la que asume su vida espiritual ligada indisociablemente a su poesía.
9:12 pm: La saludo y quedo en enviarle Llama.
Regreso feliz y desbordante a casa, sintiendo que la oscuridad brilla.
7:31 pm: Veo la foto de Elsa Cross, Mi Poeta, anunciada para hoy, esta noche.
7:32 pm: Hago malabares con todos los planes que tengo para hoy y toda la logística que tengo que desplegar para deshacerlos y hacer otros.
7:38 pm: Pongo la alarma en la oficina y salgo hacia las fiestas, que están a tiro de piedra, pero a un abismo por el tráfico copado. Temo llegar tarde.
7:52 pm: Una furgoneta, justo a una cuadra del Callejón Velasco, sale para dejarme el espacio suficientemente cómodo para cualquier torpe que no sepa estacionarse.
7:55 pm: Doy mi bona nit a quien se despide con un bona nit y me siento a esperar a que Elsa Cross aparezca.
8:00 pm: Aparece ella y, entre las lecturas, cuenta que a los 18 años vivió una crisis, que su padre fue piloto y la impronta de la meditación en su poesía. Sumo las coincidencias.
9:00 pm: Hago una pregunta. Admiro la valentía y naturalidad con la que asume su vida espiritual ligada indisociablemente a su poesía.
9:12 pm: La saludo y quedo en enviarle Llama.
Regreso feliz y desbordante a casa, sintiendo que la oscuridad brilla.
26.5.08
encuentro

cuando llegué al jardín de la cita pude reconocer perfectamente a cada una de mis compañeras de generación de la primaria. todas le han hecho honor a la niña que fueron. todas hemos demostrado en testimonio vivo la fortaleza que se requiere para sortear parálisis, operaciones del corazón o de matriz, muertes, divorcios, amores, hijos, depresiones postparto.
en sus historias no sólo estaban en evidencia las pruebas superadas, sino los talentos que cada una mostró siempre desde pequeña.
ellas no saben lo que significó para mí cuando dijeron muy avanzada la noche que la muerte de mi hermano las había marcado. recuperé mi pasado y mi lazo con ellas. no estuve sola entonces cuando sucedió. ellas supieron conmigo lo que es perder a un hermano. ellas sintieron mi desolación y extravío.
de regreso a medianoche por la carretera, sentí que mi vida era esa autopista sin desvíos ni tramos truncados. ese paso fluído de un destino a otro. y me sentí privilegiada de haberlas conocido de niñas, de haberlas reconocido 20 años después.
esa carretera vuelve a estar abierta para mí, y espero volver a recorrerla muchas veces más.
22.5.08
Filosofía Bachoco en un baño de mujeres
Era un foro de publicidad. Durante el break, tomé mi turno en la larga fila que había en el baño. En la misma fila estaba mi primera editora, la primera persona que me pagó por escribir. La que me dio espacio en un suplemento cultural. Ella también anda en el negocio de la comunicación. Nos saludamos. Y entonces aquel panorama tranquilo, cálido y doméstico se rompió.
En la intimidad del baño de mujeres me dijo que debería cacaraquear más el huevo. Que no he hecho la suficiente promoción a la novela. Que no me he expuesto lo necesario ante los medios. Que no cualquiera. Y luego lo dijo fuerte ante las personas de la fila: Ella es escritora y publica en... Y yo me sentía cada vez más roja y con ganas de salir corriendo (bueno, después de cumplir el cometido que me tenía en esa fila).
Una vez más me dije que quien escribe sólo debe escribir. Que escribo y asumo mi oficio, igual como me asumo una más en el baño de mujeres con la necesidad de orinar. Que me gustaria seguir escribiendo con la misma intimidad y discreción con la que voy al baño. No importa que luego tome una muestra de orina y la lleve a un laboratorio. Que no puedo tener mi mente ni mi energía en cacaraquear. Bastante es poner el huevo.
Luego salgo y me pregunto si puedo cambiar eso. ¿Quiero?
En la intimidad del baño de mujeres me dijo que debería cacaraquear más el huevo. Que no he hecho la suficiente promoción a la novela. Que no me he expuesto lo necesario ante los medios. Que no cualquiera. Y luego lo dijo fuerte ante las personas de la fila: Ella es escritora y publica en... Y yo me sentía cada vez más roja y con ganas de salir corriendo (bueno, después de cumplir el cometido que me tenía en esa fila).
Una vez más me dije que quien escribe sólo debe escribir. Que escribo y asumo mi oficio, igual como me asumo una más en el baño de mujeres con la necesidad de orinar. Que me gustaria seguir escribiendo con la misma intimidad y discreción con la que voy al baño. No importa que luego tome una muestra de orina y la lleve a un laboratorio. Que no puedo tener mi mente ni mi energía en cacaraquear. Bastante es poner el huevo.
Luego salgo y me pregunto si puedo cambiar eso. ¿Quiero?
20.5.08
Punto suspensivo
Cuándo se termina una novela
Nunca
Cuándo se termina de escribir una novela
Nunca
Cuándo se deja de corregir una novela
Nunca
Cuándo uno deja de sentir terror por su escritura
Nunca
Cuándo se sabe que es el momento de poner el punto final
...
Nunca
Cuándo se termina de escribir una novela
Nunca
Cuándo se deja de corregir una novela
Nunca
Cuándo uno deja de sentir terror por su escritura
Nunca
Cuándo se sabe que es el momento de poner el punto final
...
18.5.08
Método mata carita
Ya sé qué hacer cuando me atoro: rediseñar mi método.
Decidir a qué horas haré todo eso que no puedo hacer de 10 pm a 1 am (lapso sagrado para escribir)
Recuperar de una bolsa y otra, de un buró y otro escritorio mis bolígrafos color marrón y acomodarlos en su caja de madera
Buscar pinzas de colores para prensar las hojas de mi borrador
Definir los códigos para entender mediante la mayor brevedad, la mayor cantidad de instrucciones de lo que debo retomar o no en la novela más adelante, lo que debo escribir para insertar, lo que debo añadir a los fragmentos entre Daniel y Agnes
Hurgar en la música para rescatar esos moods que requieren los personajes
Volver al ejercicio físico
Acomodar mi vaso con agua y su jarra para el refill, abandonar las cenas y sustituirlas con nueces
Delinear los tres pasos para trabajar: a) releer el borrador y rayarlo, b) escribir los fragmentos entre Agnes y Daniel, c) registrar aquellos hilos y expresiones a retomar
Distribuir los tiempos para hacerlo: a) releer junto a Mariana mientras juega a los Sims en mi compu (ha abandonado la suya hasta no tener la vaio rosa), b) escribir fragmentos cuando tengo poco tiempo y estoy en silencio, c) registrar los hilos y expresiones a retomar cuando estoy muy cansada y estoy fuera del horario 10pm-1am
¿Doy flojera?
Decidir a qué horas haré todo eso que no puedo hacer de 10 pm a 1 am (lapso sagrado para escribir)
Recuperar de una bolsa y otra, de un buró y otro escritorio mis bolígrafos color marrón y acomodarlos en su caja de madera
Buscar pinzas de colores para prensar las hojas de mi borrador
Definir los códigos para entender mediante la mayor brevedad, la mayor cantidad de instrucciones de lo que debo retomar o no en la novela más adelante, lo que debo escribir para insertar, lo que debo añadir a los fragmentos entre Daniel y Agnes
Hurgar en la música para rescatar esos moods que requieren los personajes
Volver al ejercicio físico
Acomodar mi vaso con agua y su jarra para el refill, abandonar las cenas y sustituirlas con nueces
Delinear los tres pasos para trabajar: a) releer el borrador y rayarlo, b) escribir los fragmentos entre Agnes y Daniel, c) registrar aquellos hilos y expresiones a retomar
Distribuir los tiempos para hacerlo: a) releer junto a Mariana mientras juega a los Sims en mi compu (ha abandonado la suya hasta no tener la vaio rosa), b) escribir fragmentos cuando tengo poco tiempo y estoy en silencio, c) registrar los hilos y expresiones a retomar cuando estoy muy cansada y estoy fuera del horario 10pm-1am
¿Doy flojera?
14.5.08
Herencias
No me explicaba cómo pasé del monumentalismo siempre en ebullición del jazz a esta necesidad de la música indie en su faceta más folk, más dreamy. Simple, acústica. Guitarra y voces que suenan a atmósferas, como Marissa Nadler, Bret Dennen, Meiko, Damien Rice, Cat Power.
Ayer en la tarde, escuchando a Marissa Nadler me di cuenta que al explorare en la música de los setenta para ambientar a Gabriel y Agnes, dos de los personajes de A ras, fui recuperando esa música simple, intensa, introspectiva, naive de la época.
Y entonces empezó a estorbarme la orquestación, la música sobreproducida, e inicié mi búsqueda en estos herederos, en su dulzura rasposa, rebelde e ingenua de esta estirpe.
Son regalos que me dejarán Gabriel y Agnes, y con ellos, otros lenguajes.
Ayer en la tarde, escuchando a Marissa Nadler me di cuenta que al explorare en la música de los setenta para ambientar a Gabriel y Agnes, dos de los personajes de A ras, fui recuperando esa música simple, intensa, introspectiva, naive de la época.
Y entonces empezó a estorbarme la orquestación, la música sobreproducida, e inicié mi búsqueda en estos herederos, en su dulzura rasposa, rebelde e ingenua de esta estirpe.
Son regalos que me dejarán Gabriel y Agnes, y con ellos, otros lenguajes.
13.5.08
Dentro
Cómo sé que estoy adentro de la novela:
1. Todo lo que veo, leo, escucho, me lleva directamente a ella.
2. Cuando me siento ante la compu a las 10 pm en punto, sé qué quiero hacer.
3. Invariablemente, me escribe Ruth Darnell, mi editora, y me siento muy tranquila.
1. Todo lo que veo, leo, escucho, me lleva directamente a ella.
2. Cuando me siento ante la compu a las 10 pm en punto, sé qué quiero hacer.
3. Invariablemente, me escribe Ruth Darnell, mi editora, y me siento muy tranquila.
12.5.08
10.5.08
No hay tal cursilería
Cursi son esas palabras automáticas, melosas, que todos hemos escuchado hasta el cansancio y que se repiten de manera afectada y, a pesar de ello, vacía.
Así me sonaban esas canciones dedicadas a las madres. Y no entendía por qué la gente podía seguir reaccionando a esa cursilería, a ese vacío.
Al cabo de los años ahí estaba yo, frente a mi entonces pequeña hija, aceptando que la canción que cantaba era cursi y, sabiéndolo, me conmovía. No eran las palabras: era mi hija cantando.
Pero ayer dije, sí son las palabras. Si no, ¿por qué entonces me conmuevo ante tal o cual oración o palabra de esa canción cursi a las madres?
Las palabras tienen una carga que conecta con nuestra memoria, de la misma manera que el olor a albahaca puede recordarnos el hogar de la niñez.
Las palabras no son suficientes por sí mismas. Las palabras no lo abarcan todo. Por eso es necesario que cada palabra tenga su porción de silencio. Esa cara oculta de la luna donde podemos reflejar esas emociones sepultadas bajo nuestra capa manifiesta.
Pero deseamos que todo aquello que mantenemos oculto, a oscuras, en silencio, de pronto sea nombrado, reconocido. Necesitamos verlo por una sola vez como parte de nuestra cara oculta y revelada fugazmente.
Eso encontré hoy en el corcho de mi escritorio. El nombre de aquello que me es indecible. El reconocimiento de aquello que me es misterio. Una carta de mi hija. Una carta de ella como hija.
Así me sonaban esas canciones dedicadas a las madres. Y no entendía por qué la gente podía seguir reaccionando a esa cursilería, a ese vacío.
Al cabo de los años ahí estaba yo, frente a mi entonces pequeña hija, aceptando que la canción que cantaba era cursi y, sabiéndolo, me conmovía. No eran las palabras: era mi hija cantando.
Pero ayer dije, sí son las palabras. Si no, ¿por qué entonces me conmuevo ante tal o cual oración o palabra de esa canción cursi a las madres?
Las palabras tienen una carga que conecta con nuestra memoria, de la misma manera que el olor a albahaca puede recordarnos el hogar de la niñez.
Las palabras no son suficientes por sí mismas. Las palabras no lo abarcan todo. Por eso es necesario que cada palabra tenga su porción de silencio. Esa cara oculta de la luna donde podemos reflejar esas emociones sepultadas bajo nuestra capa manifiesta.
Pero deseamos que todo aquello que mantenemos oculto, a oscuras, en silencio, de pronto sea nombrado, reconocido. Necesitamos verlo por una sola vez como parte de nuestra cara oculta y revelada fugazmente.
Eso encontré hoy en el corcho de mi escritorio. El nombre de aquello que me es indecible. El reconocimiento de aquello que me es misterio. Una carta de mi hija. Una carta de ella como hija.
8.5.08
Resquicios y miedos

Tenía miedo de una novela tan masculina. Los límites y los retos que significaba. Pero luego sucedió que los personajes fueron caminando solos y fue más divertido de lo que hubiera creído.
A la vez, ese mundo masculino es impregnado por fragmentos cortos, colocados aquí y allá, donde se cuenta la historia de la tía Agnes con Daniel, el piloto y sobrino más joven. Parecen prosas poéticas. Y escribirlas no solo me divierte, sino que implica un resquicio para fluir más allá de los diques que me avisa la novela.
Los estoy escribiendo totalmente en paralelo, y llegará el momento en que tenga que intercalar. Entonces volverá el miedo.
6.5.08
¿Por qué la jardinería?
No sé. Y como LH dice que cada vez que digo no sé lo tengo que decir tres veces, entonces: No sé, no sé, no sé.
Sólo sé que necesito trabajar en el jardín, como algunos niños necesitan comer tierra.
La jardinería como la respuesta a la aridez que padezco.
Cavo con el pico y un chasquido del metal contra la roca produce chispas y me sorprendo como si fuera la primera mujer sobre la tierr en ver el fuego.
Y hay algo de orgánico entre el jardín, mi ser y mi escritura, y ese eslabón que une es el que busqué esta noche, con pico y pala en mano, bajo la luz de la luna nueva. Y es el que buscaré mañana. Y pasado mañana.
Sólo sé que necesito trabajar en el jardín, como algunos niños necesitan comer tierra.
La jardinería como la respuesta a la aridez que padezco.
Cavo con el pico y un chasquido del metal contra la roca produce chispas y me sorprendo como si fuera la primera mujer sobre la tierr en ver el fuego.
Y hay algo de orgánico entre el jardín, mi ser y mi escritura, y ese eslabón que une es el que busqué esta noche, con pico y pala en mano, bajo la luz de la luna nueva. Y es el que buscaré mañana. Y pasado mañana.
5.5.08
Gracias: a propósito de Jardines ;-)
Hay jardines que se comunican. Mariposas o abejas que pasan de un lado a otro y polinizan.
Así cruzan lecturas, palabras, ideas, experiencias, que hacen a los jardines más floridos, de estación a estación, sin importar los inviernos que precedieron.
Así cruzan lecturas, palabras, ideas, experiencias, que hacen a los jardines más floridos, de estación a estación, sin importar los inviernos que precedieron.
3.5.08
Más de pilotos

"Aún sueño con su voz", me dice Ivo, y yo lo comprendo, y pienso que
siempre se debería escribir de ese modo: como si todas nuestras palabras fueran para un piloto que lucha solo, en medio de la noche, contra una violenta tempestad.
Esta frase, enmarcada en su anécdota completa, me hizo el día.
siempre se debería escribir de ese modo: como si todas nuestras palabras fueran para un piloto que lucha solo, en medio de la noche, contra una violenta tempestad.
Esta frase, enmarcada en su anécdota completa, me hizo el día.
2.5.08
Jardinera fiel
Sí, te sentirías orgullosa de mí:
Hoy podé la bugambilia, las bejaminas.
La cajera me preguntó: ¿Y por qué es tan importante esto?
Tijeras de jardinero, pala, guantes.
Porque necesito hacer jardinería. Usar mis manos. Cortar con fuerza esos troncos gruesos y fuertes. Oír el chasquido metálico. Sentir tensos los músculos de mis brazos al hacerlo. Dolerme las punzadas de las espinas en mi piel. Oler la vida verde de sus ramas y savia. Tocar la tierra. Hacer con mis manos lo que hago con mi alma, con mi mente.
Te sentirías orgullosa de mí.
Hoy podé la bugambilia, las bejaminas.
La cajera me preguntó: ¿Y por qué es tan importante esto?
Tijeras de jardinero, pala, guantes.
Porque necesito hacer jardinería. Usar mis manos. Cortar con fuerza esos troncos gruesos y fuertes. Oír el chasquido metálico. Sentir tensos los músculos de mis brazos al hacerlo. Dolerme las punzadas de las espinas en mi piel. Oler la vida verde de sus ramas y savia. Tocar la tierra. Hacer con mis manos lo que hago con mi alma, con mi mente.
Te sentirías orgullosa de mí.
29.4.08
Y para no hacerles el cuento más largo...
¿Por qué no escribes cuento? Es una idea que me llegaba a manera de pregunta, a veces a manera de recomendación, otras en forma de receta, o simplemente de duda.
Me he metido a la narración sin relatar, sin cuentear.
Pero desde el año pasado, que fue un año rápido e intenso, y mi mente generaba miles de proyectos a la vez, inicié mi exploración con los relatos.
Ya experimentando en carne viva la dificultad de colocar pequeñas historias en escenarios breves, en pocos personajes, me doy cuenta de la sabiduría detrás de aquellas sugerencias-recetas.
En esos microambientes que son los relatos, todas las dificultades a la hora de narrar se concentran y se deben resolver. Y uno debe echar mano de argucias, mañas, trucos para solventar el texto.
Así que que tardé en aprender la lección.
Me he metido a la narración sin relatar, sin cuentear.
Pero desde el año pasado, que fue un año rápido e intenso, y mi mente generaba miles de proyectos a la vez, inicié mi exploración con los relatos.
Ya experimentando en carne viva la dificultad de colocar pequeñas historias en escenarios breves, en pocos personajes, me doy cuenta de la sabiduría detrás de aquellas sugerencias-recetas.
En esos microambientes que son los relatos, todas las dificultades a la hora de narrar se concentran y se deben resolver. Y uno debe echar mano de argucias, mañas, trucos para solventar el texto.
Así que que tardé en aprender la lección.
27.4.08
Tenderetes
A ras de vuelo ha abierto un camino para mí en la forma de trabajar.
Investigué, detalladamente todo lo que tiene que ver con la historia: el ejido en México, el patrón económico de devaluación-crisis en los gobiernos de los años 70-80, fábricas de aviones, el oficio de la fumigación aérea, pesticidas, patrones de cultivo, música regional.
Pero la historia de Daniel me llevó a estudiar sobre los profetas, especialmente de su homónimo.
Ahora que empiezo la II parte, dedicada en gran parte a Daniel, rescato entre mis apuntes un esquema de interrelaciones entre Daniel el profeta y Daniel el aprendiz de piloto.
Descubro que ese esquema, minuciosamente sintetizado, de las principales mojoneras en el camino profético de Daniel y en el camino de la aviación en el personaje joven es una especie de mapa para reescribir la segunda parte de la novela.
Es una enorme ventaja tender previamente el universo en el cual vivirán y se alimentarán nuestros personajes; tenderlo en vastedad, para después aprovechar una u otra parcela, una u otra fuente.
Además, es tan divertido.
Investigué, detalladamente todo lo que tiene que ver con la historia: el ejido en México, el patrón económico de devaluación-crisis en los gobiernos de los años 70-80, fábricas de aviones, el oficio de la fumigación aérea, pesticidas, patrones de cultivo, música regional.
Pero la historia de Daniel me llevó a estudiar sobre los profetas, especialmente de su homónimo.
Ahora que empiezo la II parte, dedicada en gran parte a Daniel, rescato entre mis apuntes un esquema de interrelaciones entre Daniel el profeta y Daniel el aprendiz de piloto.
Descubro que ese esquema, minuciosamente sintetizado, de las principales mojoneras en el camino profético de Daniel y en el camino de la aviación en el personaje joven es una especie de mapa para reescribir la segunda parte de la novela.
Es una enorme ventaja tender previamente el universo en el cual vivirán y se alimentarán nuestros personajes; tenderlo en vastedad, para después aprovechar una u otra parcela, una u otra fuente.
Además, es tan divertido.
23.4.08
Álguienes
Hay días así.
En que la vida ermitaña de una aparece con todas sus luces cercanas, acompañantes.
Alguien presenta su libro.
Alguien presenta a quien lo presenta. Esa alguien está feliz.
Alguien más se muestra feliz de su francés perfecto.
Alguien me presume sus kilos de más.
Alguien me habla de dulces y deleites.
Alguien y otro alguien y otro se citan esta noche alrededor de mi tequila, a la distancia y charlan.
Alguien alarga su brazo y me habla del camino a Santiago, su paso humano.
Alguien duerme en su habitación rosa, abrazada de su oso de peluche y me dice Te quiero, mami, cuando la tapo.
Alguien dice que me extraña. Alguien dice que me quiere. Alguien dice que debo pagar impuestos.
Alguien levanta sus orejas cuando digo su nombre y lame mi mano cuando lo acaricio.
Alguien cuida de mis puertas. Que nadie que me dañe entre.
Y soy yo, yo, yo, quien responde a uno y otro. Quien abre las puertas. Quien escribe, quien siente, quien piensa.
En que la vida ermitaña de una aparece con todas sus luces cercanas, acompañantes.
Alguien presenta su libro.
Alguien presenta a quien lo presenta. Esa alguien está feliz.
Alguien más se muestra feliz de su francés perfecto.
Alguien me presume sus kilos de más.
Alguien me habla de dulces y deleites.
Alguien y otro alguien y otro se citan esta noche alrededor de mi tequila, a la distancia y charlan.
Alguien alarga su brazo y me habla del camino a Santiago, su paso humano.
Alguien duerme en su habitación rosa, abrazada de su oso de peluche y me dice Te quiero, mami, cuando la tapo.
Alguien dice que me extraña. Alguien dice que me quiere. Alguien dice que debo pagar impuestos.
Alguien levanta sus orejas cuando digo su nombre y lame mi mano cuando lo acaricio.
Alguien cuida de mis puertas. Que nadie que me dañe entre.
Y soy yo, yo, yo, quien responde a uno y otro. Quien abre las puertas. Quien escribe, quien siente, quien piensa.
22.4.08
Stolen poem
"Negocio de nadie" es un blog para encontrar siempre un nuevo destello en las citas, fragmentos, reflexiones, poemas que Ricardo Solís pesca. Lo más valioso, ver a través de ello el acercamiento humilde y apasionado que exige la poesía. La poesía, eso que se publica tan poco, de lo que se habla tan poco.
Ricardo, con tu permiso, te voy a robar el poema que ahí cuelgas.
La lenta concepción de una metáfora
o bien ese temblor que a veces queda
después de haber escrito algunos versos
¿justifican una vida? Sé que no.
Pero tampoco ignoro que, aun no siendo
cifra de una existencia, esas palabras
dirán que quien dispuso su armonía
supo ordenar un mundo. ¿Y eso basta?
Los años van pasando y sé que no.
Hay algo de grandeza en esta lucha
y en cierto modo tengo
la difusa certeza de que existe
un verso que contiene ese secreto
trivial y abominable de la rosa:
la hermosura es el rostro de la muerte.
Si encontrase ese verso, ¿bastaría?
Tal vez no. Su verdad, ¿sería tanta
como para crear un mundo, para darle
color nuevo a la noche y a la luna
un anillo de fuego, y unos ojos
y un alma a Galatea, y unos mares
de nieve a los desiertos? Sé que no.
Ricardo, con tu permiso, te voy a robar el poema que ahí cuelgas.
La lenta concepción de una metáfora
o bien ese temblor que a veces queda
después de haber escrito algunos versos
¿justifican una vida? Sé que no.
Pero tampoco ignoro que, aun no siendo
cifra de una existencia, esas palabras
dirán que quien dispuso su armonía
supo ordenar un mundo. ¿Y eso basta?
Los años van pasando y sé que no.
Hay algo de grandeza en esta lucha
y en cierto modo tengo
la difusa certeza de que existe
un verso que contiene ese secreto
trivial y abominable de la rosa:
la hermosura es el rostro de la muerte.
Si encontrase ese verso, ¿bastaría?
Tal vez no. Su verdad, ¿sería tanta
como para crear un mundo, para darle
color nuevo a la noche y a la luna
un anillo de fuego, y unos ojos
y un alma a Galatea, y unos mares
de nieve a los desiertos? Sé que no.
20.4.08
Prolepsis, analepsis y racconto
Es curioso que la vida se comporta como las unidades en los libros de texto.
Ahora que reflexiono sobre el tiempo en A ras de vuelo, para poder dar con certeza y eficiencia los saltos en el tiempo que debo dar, vienen lecturas, conversaciones sobre el tema, que se abren de manera fortuita. Y aparecen hasta que queda dominado el tema.
Fortuita ha sido también la pregunta de una lectora, que me lleva a reflexionar sobre algo muy necesario y vital para la II parte de A ras. Prolepsis y analepsis. Me ha dejado un comentario en un post antiguo (buen salto al pasado de mi escritura) y me pregunta la diferencia estre prolepsis y analepsis.
Alguien que no es especialista, sino meramente lírica, autodidacta, que descubre la escritura y sus componentes mientras escribe, como lo soy yo, sólo atino a decirlo de manera sencilla:
Prolepsis es dar un salto al futuro, desde el tiempo en el que estás narrando.
Analepsis es un salto al pasado, un flashback. El flashback es repentino y rápido; en cambio el racconto no es tan repentino y es más pausado, respecto a la velocidad del relato.
Lo más curioso es que, desde un post antiguo, la lectora (Francisca) y yo nos hemos encontrado en el tiempo presente, y hemos podido intercambiar pregunta-respuesta en tiempo real.
Ahora que reflexiono sobre el tiempo en A ras de vuelo, para poder dar con certeza y eficiencia los saltos en el tiempo que debo dar, vienen lecturas, conversaciones sobre el tema, que se abren de manera fortuita. Y aparecen hasta que queda dominado el tema.
Fortuita ha sido también la pregunta de una lectora, que me lleva a reflexionar sobre algo muy necesario y vital para la II parte de A ras. Prolepsis y analepsis. Me ha dejado un comentario en un post antiguo (buen salto al pasado de mi escritura) y me pregunta la diferencia estre prolepsis y analepsis.
Alguien que no es especialista, sino meramente lírica, autodidacta, que descubre la escritura y sus componentes mientras escribe, como lo soy yo, sólo atino a decirlo de manera sencilla:
Prolepsis es dar un salto al futuro, desde el tiempo en el que estás narrando.
Analepsis es un salto al pasado, un flashback. El flashback es repentino y rápido; en cambio el racconto no es tan repentino y es más pausado, respecto a la velocidad del relato.
Lo más curioso es que, desde un post antiguo, la lectora (Francisca) y yo nos hemos encontrado en el tiempo presente, y hemos podido intercambiar pregunta-respuesta en tiempo real.
16.4.08
...de qué sirve
preguntarme si sigo o reviso hacia atrás para recapitular, amarrar lo suelto, llevar anzuelos a lo siguiente, pasar el hilo por un camino de agujas, através de sus ojos...
de qué sirve consultarlo con los de siempre, si diré -como siempre-, sí, pero volveré porque...
fluyo a través de los nudos, como un tapete que se teje o se tiñe, se teje y se tiñe...
de qué sirve consultarlo con los de siempre, si diré -como siempre-, sí, pero volveré porque...
fluyo a través de los nudos, como un tapete que se teje o se tiñe, se teje y se tiñe...
Cuando se va la luz, se prende el foco
Tengo semanas semanas semanas no saben cuántas semanas pensando en ese brinco o en esos mosaicos sin emboquillar o en esos ladrillos sin enjarrar, en esas dos partes separadas abruptamente, pero que querían quedar pegaditas sin cicatriz.
No sale. Nada más no sale. En mi mente muevo piezas. En mis papeles revuelvo fragmentos. Pienso pienso pienso.
Hoy cuando venía de regreso a casa me dije: en la compu, ya no en tu mente, sino en la compu resuelve.
Cinco kilómetros antes de llegar a casa veo oscuridad. Llego a casa y veo oscuridad. No hay electricidad. El arreglo llevará mínimo dos horas, CFE dixit. Enciendo velas, me pongo mi pijama, me lavo los dientes, la cara, consuelo a Rabito que teme a la oscuridad, abrazo a Mariana y decido dormir.
La mente, la mente, la mente.
De pronto, pum, sonidos de aparatos que despiertan, luces que reviven. Y saco la compu, pongo a The Idan Raichel Project y me pongo a escribir.
Y sí, el foco se prendió. Y ahí está. La transición entre la I y la II parte, ahí está.
No sale. Nada más no sale. En mi mente muevo piezas. En mis papeles revuelvo fragmentos. Pienso pienso pienso.
Hoy cuando venía de regreso a casa me dije: en la compu, ya no en tu mente, sino en la compu resuelve.
Cinco kilómetros antes de llegar a casa veo oscuridad. Llego a casa y veo oscuridad. No hay electricidad. El arreglo llevará mínimo dos horas, CFE dixit. Enciendo velas, me pongo mi pijama, me lavo los dientes, la cara, consuelo a Rabito que teme a la oscuridad, abrazo a Mariana y decido dormir.
La mente, la mente, la mente.
De pronto, pum, sonidos de aparatos que despiertan, luces que reviven. Y saco la compu, pongo a The Idan Raichel Project y me pongo a escribir.
Y sí, el foco se prendió. Y ahí está. La transición entre la I y la II parte, ahí está.
13.4.08
Cosa de albañiles
Lo que hago ahora con la novela es como pegar mosaicos pero no emboquillarlos.
Es como levantar una pared e ladrillos, pero sin cubrir con yeso.
Me molesta sentir esos bordes, esos inacabados, esos pegostes, esas irregularidades en mi escritura. Pero he aprendido de la construcción ahora que estuvieron los albañiles aquí.
Llega un momento del emboquillado, del enjarre, de la pintura y la segunda mano. Llega ese momento, a su debido tiempo.
Es como levantar una pared e ladrillos, pero sin cubrir con yeso.
Me molesta sentir esos bordes, esos inacabados, esos pegostes, esas irregularidades en mi escritura. Pero he aprendido de la construcción ahora que estuvieron los albañiles aquí.
Llega un momento del emboquillado, del enjarre, de la pintura y la segunda mano. Llega ese momento, a su debido tiempo.
10.4.08
Perra
Rabito anda desorientado. Su espacio es otro, su casita con su cama está en otro rincón.
Yo también busco mi rincón. Paseo con mi laptop como una cigarrera que busca que busca qué vender y a quién.
Anoche encontré un lugar en el que permanecí buen tiempo y donde pude tomar apuntes para lo que sigue de la novela. En el comedor, con la música cerca, con la ventana nocturna enfrente, con Rabito a un lado, desde su nuevo espacio, asomándose, levantando sus orejas, ladeando la cabecita, olfateando.
Sí, yo también me doy cuenta que la casa huele distinto, que tiene otros sonidos.
Le digo a HG que soy canina, que soy territorial. Me pregunta si es un descubrimiento. Me río por su ironía: me queda claro que soy más canina y más territorial de lo que creía.
Yo también busco mi rincón. Paseo con mi laptop como una cigarrera que busca que busca qué vender y a quién.
Anoche encontré un lugar en el que permanecí buen tiempo y donde pude tomar apuntes para lo que sigue de la novela. En el comedor, con la música cerca, con la ventana nocturna enfrente, con Rabito a un lado, desde su nuevo espacio, asomándose, levantando sus orejas, ladeando la cabecita, olfateando.
Sí, yo también me doy cuenta que la casa huele distinto, que tiene otros sonidos.
Le digo a HG que soy canina, que soy territorial. Me pregunta si es un descubrimiento. Me río por su ironía: me queda claro que soy más canina y más territorial de lo que creía.
6.4.08
4.4.08
Construcciones
Remodelar era necesario.
Lo primero fue una pared que cayó y con ella los compartimentos donde organizaba mis libros, mis ideas, mis palabras.
La estructura de mi casa cambió, la de mi novela cambió. Pero por días deambulé entre escombros, cajas apiladas, polvo, oscuridad, muebles desensamblados, por días habité en el caos. Personajes que querían ceder ante otros, tiempos inconexos, vidas en riesgo de perder la tensura de sus hilos.
Hubo un día en que la casa se me venía encima. La vida se me venía encima. Los recuerdos, el pasado enterrado en capas muy subterráneas repentinamente salía como el petroglifo o la vasija conviviendo con fotografías y palabras actuales, futuras, pasadas. Las capas temporales de mi novela empezaban a permearse una a otra, como palimpsestos, karmas, ciclos que giran y nunca se cierran.
Y hubo otro día en que las manos de Ana y de mi hermano Jorge y de mi padre hicieron lo propio para ayudar al orden de casa. Y Jaume y Letty y Luis y Javo fueron mis escuchas para que el caos escampara de mi novela. Y las ideas volvieran a tener conexiones y los personajes su tensura y el palimpsesto su sentido liberador.
Y heme aquí, lista. Lista.
Lo primero fue una pared que cayó y con ella los compartimentos donde organizaba mis libros, mis ideas, mis palabras.
La estructura de mi casa cambió, la de mi novela cambió. Pero por días deambulé entre escombros, cajas apiladas, polvo, oscuridad, muebles desensamblados, por días habité en el caos. Personajes que querían ceder ante otros, tiempos inconexos, vidas en riesgo de perder la tensura de sus hilos.
Hubo un día en que la casa se me venía encima. La vida se me venía encima. Los recuerdos, el pasado enterrado en capas muy subterráneas repentinamente salía como el petroglifo o la vasija conviviendo con fotografías y palabras actuales, futuras, pasadas. Las capas temporales de mi novela empezaban a permearse una a otra, como palimpsestos, karmas, ciclos que giran y nunca se cierran.
Y hubo otro día en que las manos de Ana y de mi hermano Jorge y de mi padre hicieron lo propio para ayudar al orden de casa. Y Jaume y Letty y Luis y Javo fueron mis escuchas para que el caos escampara de mi novela. Y las ideas volvieran a tener conexiones y los personajes su tensura y el palimpsesto su sentido liberador.
Y heme aquí, lista. Lista.
2.4.08
ELIAS KHOURY dixit
La literatura no versa sobre la realidad, sino sobre el lenguaje. Todas las
palabras son metáforas. Escribir es construir nuevas metáforas sobre metáforas
que ya existen, lo cual no es obvio ni evidente. Es algo que tenemos que
descubrir cada vez. La literatura es el lugar donde se innova y recrea el
lenguaje, un espacio en el que se inventa el lenguaje a partir del lenguaje
mismo. El escritor que no indaga en la naturaleza del lenguaje no crea, sino que
se limita a repetir lugares comunes. Escribir es limpiar el lenguaje de
prejuicios y clichés.
*Para leer la excelente entrevista completa, pulse aquí.
28.3.08
Declaro
1. Mi casa no se destuyó literalmente, sino simbólicamente.
2. Está en remodelación.
3. Mi novela también.
4. Ya regresé de vacaciones, sí, viva, descansada y contenta.
5. No he tenido ganas de postear, sigo en Tronkea.
6. ¡Chin! ¡Tengo que declarar impuestos!
7. ¡Ana volvió!
8. Mis editores de poesía y de narrativa, Jaime y Ruth, me hicieron el día.
9. Adoro a mis sobrinos.
10. Extraño a Mariana
2. Está en remodelación.
3. Mi novela también.
4. Ya regresé de vacaciones, sí, viva, descansada y contenta.
5. No he tenido ganas de postear, sigo en Tronkea.
6. ¡Chin! ¡Tengo que declarar impuestos!
7. ¡Ana volvió!
8. Mis editores de poesía y de narrativa, Jaime y Ruth, me hicieron el día.
9. Adoro a mis sobrinos.
10. Extraño a Mariana
19.3.08
Sí: felices pascuas
El meu molt estimat Jaume siempre es atinado, pertinente, provocador de sonrisas. A pesar del caos que es mi casa, mi mente, mi A ras, me voy con una sonrisa a enfrentarme con mi casa desmantelada, después de esto que me envía.
14.3.08
Siguiente
Allá está. Esa piedra o esa otra, ese promontorio, y esa saliente.
Aquí estoy, en terreno firme, confiable.
Ahí está, el precipicio.
Se requiere un brinco. Debo decirlo bien: necesito saltar. Me urge saltar.
No temer, no: saltar.
De esta parte de la novela a esa otra.
De esta parte de la casa a esa otra.
De esta parte del corazón a ese otr...
No: ese salto no urge.
Aquí estoy, en terreno firme, confiable.
Ahí está, el precipicio.
Se requiere un brinco. Debo decirlo bien: necesito saltar. Me urge saltar.
No temer, no: saltar.
De esta parte de la novela a esa otra.
De esta parte de la casa a esa otra.
De esta parte del corazón a ese otr...
No: ese salto no urge.
11.3.08
El Chito

No puedo evitarlo. Cuando veo una nota de una avioneta que cae mis ojos son llamados. Cuando leo Valle del Yaqui, mis ojos son llamados. Cuando leo el apellido Frías junto con avioneta que cae y Valle del Yaqui, mis ojos son llamados.
Y sí. La tragedia es este rompecabezas de palabras y hechos y tiempos y circunstancias.
Un avión con fallas mecánicas desde hace días, un cable de alta tensión, el cansancio de la tarde de un piloto que vuelva desde la madrugada, y de repente todo acaba.
El Chito siempre me recordaba a mi hermano Martín. Como caminaban. La expresión seria e introspectiva. Por ser ambos los mayores de una pandilla tupida de hermanos.
El accidente del Chito me recuerda el accidente de mi hermano. Pienso en mi tía Celi como en mi madre. Y me recuerdo como entonces: paralizada, callada, sin entender.
10.3.08
Suerte de disculpa
Cuando estoy muy metida en un proyecto literario me enconcho, convierto mi mundo en un espacio hermético. Mis amigos me pierden.
Soy muy torpe.
Me siento con miles de cartas en las manos, buscando la mejor estrategia, temiendo fallar. Pero es un juego solitario, donde solo cabe el soliloquio: es decir, el bullicio atropellado de todos esos personajes dentro de mí.
Soy muy torpe.
Me siento con miles de cartas en las manos, buscando la mejor estrategia, temiendo fallar. Pero es un juego solitario, donde solo cabe el soliloquio: es decir, el bullicio atropellado de todos esos personajes dentro de mí.
7.3.08
Astillas
Mi casa está destruida. Cuando vi el espacio abierto, sin la división de mi murokami entre la sala y la estancia, me vino a la mente esa idea.
Una idea. Esa idea. Muchas ideas.
Romper la estructura de mi novela. Romper el tiempo como venía. Romper la la separación tan decente entre cada personaje. Romper con lo planeado inicialmente.
Destruir, contrastar, quedarme con mis personajes astillados.
6.3.08
Hasta la vista, don Eloy
Don Eloy hizo la América. Salió de una pequeña aldea asturiana y por esas filigranas de la vida llegó a Hermosillo.
A los 77 años, don Eloy se va de este mundo seguro de que sí, hizo la América, y también una familia de gente fuerte y capaz también de una gran ternura.
Anoche la casa estaba llena. Solamente familia. Una familia grande, muy grande, para un hombre que llegó solo a este terruño, tan lejos del suyo.
A don Eloy le gustaba decir "Está muriendo mucha gente que antes no se moría", y recuerdo esta frase porque de esa manera recuerdo lo mejor de él: su irreverencia, su sentido del humor y esa risa que soltaba después de sus ocurrencias.
Pero lo que más me gusta de don Eloy es su familia, una familia a la altura de un hombre que luchó tanto desde niño.
A los 77 años, don Eloy se va de este mundo seguro de que sí, hizo la América, y también una familia de gente fuerte y capaz también de una gran ternura.
Anoche la casa estaba llena. Solamente familia. Una familia grande, muy grande, para un hombre que llegó solo a este terruño, tan lejos del suyo.
A don Eloy le gustaba decir "Está muriendo mucha gente que antes no se moría", y recuerdo esta frase porque de esa manera recuerdo lo mejor de él: su irreverencia, su sentido del humor y esa risa que soltaba después de sus ocurrencias.
Pero lo que más me gusta de don Eloy es su familia, una familia a la altura de un hombre que luchó tanto desde niño.



